Estados Unidos puso en marcha una nueva serie de ataques
contra objetivos militares de Irán luego del incremento de la tensión en el
estrecho de Ormuz. La ofensiva fue ordenada tras un incidente que involucró a
un buque portacontenedores con bandera de Chipre y forma parte de la respuesta
de Washington a las acciones atribuidas a la Guardia Revolucionaria iraní.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que
el objetivo de la operación es reducir la capacidad militar iraní para atacar
embarcaciones civiles y comerciales que navegan por ese corredor marítimo,
considerado clave para el comercio mundial de petróleo.
Más de 130 objetivos alcanzados
Según detallaron las autoridades estadounidenses, durante
la jornada fueron atacados más de 130 objetivos militares vinculados al régimen
iraní.
Desde Washington señalaron que las operaciones buscan
elevar el costo de las acciones militares impulsadas por Teherán y garantizar
la libertad de navegación en una de las vías comerciales más importantes del
planeta.
El cierre del estrecho agravó la crisis
La escalada comenzó luego de que la Guardia Revolucionaria
de Irán anunciara el cierre total del estrecho de Ormuz "hasta nuevo
aviso", prohibiendo el paso de embarcaciones por la zona.
La medida fue acompañada por disparos de advertencia contra
un buque mercante que intentó cruzar el paso marítimo, mientras las autoridades
iraníes advirtieron que mantendrán la restricción mientras continúen las
operaciones militares estadounidenses en la región.
Nuevos ataques en Medio Oriente
Tras los bombardeos de Estados Unidos, el régimen iraní
respondió con ataques dirigidos hacia distintos países del Golfo Pérsico y
Jordania, ampliando el escenario de tensión en Medio Oriente.
El intercambio de acciones militares mantiene en alerta a
la comunidad internacional por el riesgo de una escalada regional que pueda
afectar la seguridad marítima, el suministro energético y la estabilidad
geopolítica.
Un conflicto con impacto global
El estrecho de Ormuz es una de las principales rutas para
el transporte mundial de petróleo y gas, por lo que cualquier interrupción en
su funcionamiento tiene consecuencias directas sobre los mercados
internacionales y el comercio global.
Mientras continúan las operaciones militares, la atención
permanece centrada en la evolución del conflicto y en las posibles respuestas
diplomáticas para evitar una expansión de la crisis en la región.
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