Estados Unidos informó que los misiles y drones lanzados
por Irán contra instalaciones militares estadounidenses en la región del Golfo
fueron interceptados o no provocaron daños de consideración. Según un
funcionario del área de Defensa, el ataque no dejó militares estadounidenses
heridos y la situación permanece bajo monitoreo.
Washington aseguró que neutralizó el ataque
Un funcionario del Departamento de Defensa estadounidense
indicó que la ofensiva iraní no logró su objetivo, ya que los sistemas de
defensa interceptaron gran parte de los proyectiles y los restantes no causaron
daños relevantes.
La respuesta de Teherán estuvo dirigida contra
infraestructura militar de Estados Unidos ubicada en Baréin, Kuwait y Qatar, en
medio del deterioro del alto el fuego alcanzado semanas atrás entre ambos
países.
Crece la tensión entre Estados Unidos e Irán
La nueva escalada se produjo luego de bombardeos
estadounidenses sobre objetivos en el sur y este de Irán. En paralelo, el
Ejército de Estados Unidos sostuvo que sus operaciones buscaron garantizar la
seguridad del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica
para el comercio mundial de petróleo.
El Comando Central estadounidense informó que en las
últimas 48 horas atacó alrededor de 170 objetivos vinculados a capacidades
militares iraníes, con el objetivo de reducir la amenaza contra la navegación
comercial en la zona.
Irán respondió mientras despedía a Khamenei
Los ataques coincidieron con el funeral del líder supremo
iraní, Ali Khamenei, fallecido tras un bombardeo estadounidense al inicio del
conflicto. En ese contexto, medios iraníes difundieron un video propagandístico
en el que se observan preparativos para los lanzamientos de misiles como
mensaje de represalia.
Mientras tanto, el presidente Donald Trump advirtió que
Estados Unidos responderá con mayor intensidad ante cualquier nuevo ataque y
dejó abierta la posibilidad de ampliar las operaciones militares si continúan
las agresiones.
El alto el fuego atraviesa su momento más crítico
Aunque ambos países habían firmado un acuerdo de cese de
hostilidades con un período de negociaciones de 60 días, las conversaciones
permanecen paralizadas y la violencia volvió a intensificarse.
Además, Washington suspendió beneficios comerciales
vinculados a las exportaciones de petróleo iraní tras responsabilizar a Teherán
por ataques contra buques en el estrecho de Ormuz. La evolución del conflicto y
la continuidad de las negociaciones serán determinantes para evitar una nueva
guerra abierta en Medio Oriente.
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