La Estación Experimental Agropecuaria Corrientes del INTA
puso en marcha un plan de trabajo orientado a preparar al sector agropecuario
ante la posibilidad de que se desarrolle el fenómeno climático El Niño durante
los próximos meses.
La iniciativa reúne a instituciones y actores vinculados a
la producción para coordinar estrategias que permitan minimizar los efectos de
un escenario caracterizado por lluvias superiores a lo habitual, anegamientos y
complicaciones para las actividades rurales.
Qué efectos podría generar El Niño en el NEA
El fenómeno El Niño se produce por un calentamiento anormal
de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial. Esa alteración
modifica la circulación atmosférica y cambia los patrones de precipitaciones y
temperatura en distintas regiones de Sudamérica.
En el Litoral y el Nordeste Argentino (NEA), estos eventos
suelen estar asociados a un incremento de las lluvias, lo que puede provocar
inundaciones, excesos hídricos y dificultades para la producción agrícola y
ganadera.
Los antecedentes muestran que cada episodio presenta
características particulares, por lo que el monitoreo permanente y la
planificación resultan fundamentales para reducir riesgos.
Capacitación y prevención para reducir el impacto
Desde el INTA remarcaron que la anticipación es una
herramienta clave para que los productores puedan adoptar decisiones técnicas
antes de la llegada de la temporada más crítica.
Entre las acciones previstas se incluyen espacios de
capacitación, intercambio de información y recomendaciones sobre manejo del
agua, planificación productiva y alternativas para enfrentar condiciones de
elevada humedad en los establecimientos rurales.
Contar con información climática actualizada también
permite evaluar estrategias de manejo que ayuden a disminuir pérdidas en
cultivos, pasturas y sistemas ganaderos.
Trabajo conjunto con instituciones del sector
El organismo nacional desarrolla estas acciones en conjunto
con entidades, organizaciones y referentes vinculados a la actividad
agropecuaria de la región, con el objetivo de ampliar el alcance de las
recomendaciones técnicas y fortalecer la respuesta del sector.
La coordinación entre organismos públicos y privados busca
mejorar la capacidad de adaptación frente a un contexto donde la variabilidad
climática representa uno de los principales desafíos para la producción.
De cara a los próximos meses, el seguimiento de la
evolución de El Niño y la implementación de medidas preventivas serán
determinantes para que los productores puedan afrontar con mejores herramientas
un eventual escenario de lluvias intensas y sus consecuencias sobre la
actividad agropecuaria.
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