Una semana después de los terremotos que afectaron
gravemente a La Guaira, miles de familias continúan alojadas en refugios
temporales instalados en escuelas, polideportivos, estadios y otros espacios
públicos. Mientras esperan una solución habitacional, enfrentan condiciones de
hacinamiento, largas filas para recibir alimentos y una creciente incertidumbre
sobre su futuro.
Los centros de evacuación reciben asistencia de organismos
humanitarios, voluntarios y donaciones particulares, aunque los propios
damnificados aseguran que la ayuda todavía resulta insuficiente frente a la
magnitud de la emergencia.
Falta de alimentos y problemas de convivencia
Uno de los principales refugios funciona en el
Polideportivo José María Vargas, cercano al aeropuerto internacional de
Maiquetía, donde permanecen alrededor de 1.700 personas que debieron abandonar
sus viviendas por los daños provocados por el terremoto.
Quienes permanecen allí describen una rutina marcada por la
escasez, las extensas esperas para recibir comida y conflictos derivados de la
convivencia entre cientos de personas en espacios reducidos.
Algunos damnificados señalaron que, con el paso de los
días, la distribución de la asistencia perdió organización, mientras otros
manifestaron preocupación por episodios de peleas y dificultades para
resguardar sus pertenencias.
Organismos advierten que la emergencia continúa
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM)
sostuvo que la crisis todavía atraviesa una etapa de asistencia inmediata y
remarcó que la prioridad sigue siendo garantizar alimentos, agua potable,
atención médica y condiciones dignas para los evacuados.
Además, organizaciones sociales que colaboran con la
emergencia señalaron la necesidad de coordinar mejor la distribución de los
recursos para evitar diferencias entre los distintos refugios habilitados en la
región.
Refugios con necesidades básicas sin cubrir
En varios centros de alojamiento improvisados conviven
numerosas familias dentro de aulas o gimnasios adaptados. Voluntarios organizan
el registro de personas, la entrega de alimentos y la atención sanitaria,
aunque reconocen que las necesidades continúan creciendo.
Desde organizaciones humanitarias también alertaron sobre
la falta de espacios adecuados para mujeres y niños, además de limitaciones en
materia de higiene, privacidad y recreación para los menores.
La reconstrucción aún no tiene fecha
Mientras avanzan las tareas de evaluación de los daños,
miles de vecinos permanecen lejos de sus casas sin precisiones sobre cuándo
podrán regresar o acceder a una vivienda definitiva.
La asistencia humanitaria continúa llegando a La Guaira,
pero la recuperación demandará un esfuerzo sostenido para atender a las
familias que perdieron sus hogares tras uno de los desastres naturales más
severos registrados recientemente en la región.
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