El Gobierno de Brasil puso en marcha un programa de
refinanciación destinado a trabajadores informales, una medida que permitirá
reemplazar préstamos con altos intereses por nuevos créditos más accesibles. La
iniciativa llega a pocos meses de las elecciones presidenciales de octubre y
apunta a aliviar la carga financiera de cientos de miles de personas.
Cómo funciona el nuevo programa
El plan habilita a los beneficiarios a acceder a préstamos
de hasta 15.000 reales por entidad financiera, con una tasa de interés máxima
del 1,99% mensual. Además, contempla una extensión de seis meses en los plazos
de devolución para facilitar el pago de las obligaciones.
La iniciativa está dirigida a trabajadores del sector
informal que se encuentren al día con sus compromisos financieros o que
registren atrasos de hasta 90 días. El Ministerio de Finanzas estima que entre
200.000 y 500.000 brasileños podrán acceder al beneficio.
Bancos públicos y garantías
Los principales encargados de otorgar estos créditos serán
Banco do Brasil y Caixa Econômica Federal, aunque el Ejecutivo invitó también a
las entidades privadas a sumarse al programa.
Como parte del esquema, los trabajadores podrán utilizar el
saldo del Fondo de Garantía por Tiempo de Servicio (FGTS) como respaldo para
préstamos descontados de nómina, con una cobertura de hasta el 50% del monto
solicitado.
El costo para el Estado
El ministro de Planificación, Bruno Moretti, informó que el
Gobierno destinará entre 3.000 y 4.000 millones de reales para subsidiar las
tasas de interés, aunque aseguró que el programa no comprometerá la meta fiscal
prevista para este año.
Por su parte, el ministro de Finanzas, Dario Durigan,
rechazó que la medida represente un estímulo económico. Sostuvo que el objetivo
es reducir el costo financiero de personas que ya estaban pagando sus deudas y
descartó que el plan interfiera con la política monetaria del Banco Central.
Un paquete de medidas con impacto electoral
El nuevo programa se suma a otras iniciativas económicas
impulsadas por la administración de Luiz Inácio Lula da Silva en los últimos
meses. Entre ellas figuran planes de refinanciación para deudores de menores
ingresos y créditos subsidiados para repartidores de aplicaciones destinados a
la compra de vehículos y motocicletas.
Mientras el Gobierno sostiene que busca mejorar el acceso
al financiamiento y reducir el costo del crédito, varios economistas advierten
que estas medidas podrían aumentar el consumo en un contexto en el que el Banco
Central mantiene una política de tasas elevadas para controlar la inflación.
Con las elecciones presidenciales previstas para octubre,
el impacto de estos programas sobre la economía y la percepción de los votantes
será uno de los factores que seguirá de cerca el escenario político brasileño
durante los próximos meses.
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