Los fuertes terremotos registrados en Venezuela volvieron a
poner el foco sobre el riesgo sísmico en América Latina. En Argentina, aunque
los temblores no afectan por igual a todo el territorio, existen provincias
donde la probabilidad de registrar movimientos de gran intensidad es
considerable, según el mapa de peligrosidad sísmica elaborado por el Instituto
Nacional de Prevención Sísmica (INPRES).
Las regiones con mayor actividad sísmica
El mapa de peligrosidad sísmica, actualizado por el INPRES
en 2022 tras cuatro décadas, divide al país en cinco niveles de riesgo, desde
zonas de muy baja peligrosidad hasta regiones donde pueden producirse
terremotos de gran magnitud.
La franja de mayor exposición se encuentra en el sur de San
Juan y el norte de Mendoza, incluyendo las capitales de ambas provincias. Allí
se concentra la actividad sísmica más intensa debido a la interacción de las
placas tectónicas en la región cordillerana.
En un segundo nivel de riesgo aparecen el centro de
Mendoza, el norte y este de San Juan, el oeste de La Rioja y parte del noroeste
de San Luis.
Cómo se distribuye el riesgo en el país
Las zonas de peligrosidad moderada abarcan gran parte del
noroeste argentino, incluyendo Jujuy, Salta, Tucumán y Catamarca, además del
oeste de Córdoba, sectores de Chubut y parte de Tierra del Fuego.
En tanto, Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y
buena parte de Chaco, Formosa y Santa Fe presentan el nivel más bajo de amenaza
sísmica. Sin embargo, los especialistas aclaran que ya no existen áreas
consideradas de riesgo nulo.
El relevamiento incorpora registros históricos de
terremotos ocurridos entre 1471 y 2019 y utiliza información obtenida mediante
sismógrafos y acelerógrafos distribuidos en distintos puntos del país.
Por qué ocurren los terremotos
Los sismos se producen por el movimiento de las placas
tectónicas y la liberación repentina de energía acumulada en fallas geológicas.
En Argentina, la actividad sísmica está estrechamente
vinculada a la interacción entre la Placa de Nazca y la Placa Sudamericana,
especialmente en la región andina, donde se concentran las fallas activas.
Los especialistas explican que cuando la presión acumulada
supera la resistencia de las rocas, se genera un desplazamiento brusco que
origina un terremoto.
Los antecedentes que marcaron la historia
Entre los eventos más destructivos registrados en el país
figuran el terremoto de Mendoza de 1861, que devastó gran parte de la ciudad, y
el de San Juan de 1944, considerado la mayor tragedia sísmica de la historia
argentina, con alrededor de 10.000 víctimas fatales.
Además, en el terremoto de San Juan de 1977 se registró un
fenómeno conocido como "doblete sísmico", con dos movimientos
principales separados por apenas unos 30 segundos, una situación similar a la
ocurrida recientemente en Venezuela.
Prevención y construcciones seguras
Los expertos coinciden en que no es posible predecir cuándo
ocurrirá un terremoto. Sin embargo, sostienen que la actualización permanente
de los mapas de riesgo y el cumplimiento de normas de construcción
sismorresistente son herramientas fundamentales para reducir el impacto de
futuros eventos.
El monitoreo constante, la planificación urbana y la
preparación de la población continúan siendo las principales estrategias para
enfrentar el riesgo sísmico en las regiones más expuestas del país.
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