La ex ministra de Culturas de Bolivia, Wilma Alanoca, fue
detenida en la plaza Murillo, en pleno centro de La Paz, en un procedimiento
policial que se produjo mientras se preparaba para brindar una conferencia de
prensa.
El operativo estuvo a cargo de agentes de civil que se
acercaron a ella sin identificarse y le ordenaron trasladarse a dependencias de
la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), bajo el argumento de
“fines investigativos”.
Intervención sin orden judicial y traslado a la FELCC
Según su versión, la ex funcionaria no contaba con una
notificación formal ni orden de detención al momento de ser interceptada. Fue
escoltada hasta un vehículo policial y llevada a la unidad de la FELCC.
El episodio ocurrió en simultáneo a la presencia de
periodistas en la zona, lo que generó sorpresa entre los presentes en la plaza
Murillo.
Declaraciones previas a la detención
Minutos antes de ser aprehendida, Alanoca defendió las
protestas y bloqueos recientes en el país, a los que calificó como respuestas a
demandas sociales y económicas.
También cuestionó la gestión del actual gobierno boliviano,
al que atribuyó una crisis política, social y económica, y sostuvo que existe
un escenario de creciente conflictividad interna.
Situación judicial y defensa legal
Tras la detención, su abogado presentó una acción de
libertad al considerar que no se informaron cargos concretos ni fundamentos
legales del procedimiento.
La defensa sostiene que la aprehensión se realizó sin el
debido proceso y reclama su liberación inmediata.
Postura del Gobierno y acusaciones
Desde el Ejecutivo boliviano se señaló a Alanoca como una
de las figuras vinculadas a la organización de los recientes bloqueos, en el
marco de una investigación más amplia sobre protestas sociales y su
articulación política.
Funcionarios del área de Interior indicaron que existen
elementos que la relacionan con la coordinación de esas movilizaciones,
consideradas por el Gobierno como parte de una estructura más amplia de
conflicto.
Repercusiones políticas
El entorno de Evo Morales reaccionó con críticas a la
detención y pidió la intervención de organismos internacionales, denunciando
persecución política y abuso de poder.
El caso se suma a un escenario de alta tensión política en
Bolivia, donde continúan las investigaciones sobre las protestas recientes y
sus posibles responsabilidades organizativas.
Mientras avanza el proceso judicial y se esperan
definiciones sobre su situación legal, el caso de Alanoca se convierte en un
nuevo foco de disputa entre el oficialismo y sectores vinculados al ex
presidente Evo Morales.
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