La Policía y las Fuerzas Armadas de Bolivia iniciaron un
operativo conjunto para liberar rutas bloqueadas en distintas regiones del
país, tras semanas de protestas que afectaron el tránsito y provocaron
faltantes de alimentos, combustible y oxígeno.
El procedimiento se activó luego de la declaración de
estado de excepción y apunta a restablecer la circulación en corredores
estratégicos que conectan el occidente y el centro del territorio.
Rutas estratégicas y retiro de barricadas
Entre los principales tramos intervenidos se encuentran las
rutas El Alto–Oruro y Cochabamba–Oruro. En esos puntos, los efectivos
realizaron tareas de limpieza, retiro de escombros y desarme de barricadas
instaladas durante las protestas.
El decreto oficial también estableció la prohibición de
nuevos bloqueos y el uso de elementos violentos, aunque sin suspender derechos
constitucionales. La medida tiene una vigencia inicial de 90 días, con
posibilidad de finalización anticipada si cesan los conflictos.
Impacto en la población y reactivación del tránsito
La reapertura de rutas permitió la circulación de cientos
de vehículos que permanecían detenidos desde hacía semanas. En algunas zonas,
como Confital, Sayari y Bombeo, más de 150 camiones quedaron varados durante
más de un mes.
Transportistas y comerciantes señalaron que la interrupción
generó fuertes pérdidas económicas y dificultades para acceder a insumos
básicos, especialmente en zonas alejadas.
Incidentes durante el operativo y puntos de tensión
En algunos sectores se registraron enfrentamientos
aislados. En Cruce Aguirre, los efectivos fueron atacados con piedras desde
zonas elevadas, lo que obligó a replegar temporalmente el operativo antes de
retomarlo con refuerzos.
En otro punto de la ruta hacia el occidente, un hombre fue
detenido con dinero en efectivo en distintas monedas, incluido real brasileño,
en el marco de investigaciones vinculadas a posibles actividades ilegales
durante los bloqueos.
Crisis social y origen de las protestas
Las protestas se originaron por medidas económicas del
Gobierno, entre ellas la reducción de subsidios a combustibles, lo que generó
aumentos de precios y malestar social. A las movilizaciones se sumaron sectores
sindicales, campesinos y organizaciones afines a distintos liderazgos
políticos.
El conflicto dejó un saldo de víctimas fatales por
complicaciones derivadas del aislamiento vial, además de heridos y detenciones
en distintos puntos del país.
Próximos pasos del Gobierno
El Ejecutivo boliviano sostiene el operativo de reapertura
mientras evalúa levantar el estado de excepción si se normaliza la circulación.
En paralelo, continúa el diálogo con algunos sectores, aunque otros grupos
mantienen sus reclamos y rechazan los acuerdos alcanzados hasta el momento.
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