Los grupos cocaleros vinculados al expresidente Evo Morales
confirmaron que mantendrán y reforzarán los bloqueos de rutas en Bolivia, en
medio de una creciente tensión política y social. La decisión contrasta con la
postura de otros sectores que comenzaron a explorar acuerdos con el Gobierno de
Rodrigo Paz para destrabar el conflicto.
Los bloqueos continuarán en el bastión de Evo Morales
Dirigentes del Trópico de Cochabamba, principal zona de
influencia de Morales, ratificaron que las protestas seguirán activas y que
incluso se ampliarán en los próximos días.
Durante una conferencia de prensa, referentes cocaleros
afirmaron que no darán marcha atrás con las medidas de presión y sostuvieron
que continuarán reclamando cambios políticos de fondo.
Además, anunciaron controles sobre las personas que
circulen por la región debido a sospechas de posibles operativos destinados a
concretar la detención del exmandatario.
La situación judicial de Morales
Evo Morales permanece en el Trópico de Cochabamba mientras
enfrenta una orden de captura vinculada a una causa por presunta trata agravada
de personas.
Los dirigentes que respaldan al ex presidente advirtieron
que están dispuestos a impedir cualquier intento de intervención en la zona y
cuestionaron las acciones impulsadas por las autoridades nacionales.
La situación mantiene elevada la tensión política en una
región considerada estratégica para el movimiento liderado por Morales.
Otros sectores apuestan al diálogo
Mientras tanto, organizaciones como la Central Obrera
Boliviana y la Federación de Campesinos Túpac Katari comenzaron a flexibilizar
su postura y manifestaron disposición para negociar con el Gobierno.
Entre sus principales reclamos figuran la liberación de
dirigentes detenidos, la revisión de decretos cuestionados y el cumplimiento de
compromisos asumidos por la administración nacional.
Esta apertura al diálogo contribuyó a una reducción parcial
de los bloqueos en distintas zonas del país, aunque todavía permanecen activos
más de 40 puntos de protesta.
Millonarias pérdidas y problemas de abastecimiento
El conflicto ya genera un fuerte impacto sobre la economía
boliviana. Según estimaciones del Instituto Boliviano de Comercio Exterior
(IBCE), las pérdidas acumuladas durante siete semanas de protestas ascienden a
unos 2.500 millones de dólares.
La situación también afecta a ciudades como La Paz, donde
se registran dificultades para el abastecimiento de alimentos y combustibles,
además de aumentos en los precios de productos esenciales.
Los bloqueos en Cochabamba representan una preocupación
adicional porque afectan una de las principales rutas que conectan el occidente
y el oriente boliviano, utilizada para el transporte de pasajeros, mercaderías
y exportaciones.
Un conflicto que sigue abierto
Con posiciones cada vez más distantes entre los sectores
movilizados, el escenario político boliviano continúa marcado por la
incertidumbre. Mientras algunos actores avanzan hacia una mesa de negociación,
los grupos afines a Evo Morales redoblan la presión y mantienen activos los
focos de conflicto que impactan sobre la economía y la vida cotidiana de
millones de ciudadanos.
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