La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)
comenzó a evaluar alternativas para reforzar la seguridad europea ante la
decisión de Estados Unidos de disminuir parte de los recursos militares que
destina a la alianza en escenarios de crisis
La medida contempla una reducción de aviones de combate,
aeronaves de vigilancia marítima y capacidades de reabastecimiento aéreo,
elementos considerados fundamentales para operaciones militares de gran escala
en el continente.
Qué capacidades podrían verse afectadas
De acuerdo con informes difundidos por medios
internacionales, Washington planea reducir significativamente la cantidad de
cazas disponibles para la OTAN. También se prevé una disminución de los aviones
dedicados a tareas de patrullaje marítimo y la eliminación de algunos recursos
destinados al abastecimiento de combustible en vuelo.
Además, el repliegue incluiría parte de la presencia naval
estadounidense en Europa, entre ellos buques de guerra, un submarino
estratégico y activos vinculados a grupos de combate aeronavales.
Especialistas consideran que estos cambios podrían impactar
en las capacidades de vigilancia, respuesta rápida y proyección militar de la
alianza en caso de un conflicto regional.
Europa busca cubrir los vacíos
Ante este escenario, los países miembros de la OTAN
mantuvieron reuniones para analizar cómo compensar las capacidades que dejaría
de aportar Estados Unidos.
El comandante supremo aliado en Europa, Alex Grynkewich,
instó a los socios europeos y a Canadá a acelerar la incorporación de nuevos
recursos militares, especialmente drones, sistemas de largo alcance y aeronaves
que permitan mantener la capacidad operativa del bloque.
Desde la conducción de la alianza sostienen que el objetivo
es lograr una distribución más equilibrada de responsabilidades entre los
países miembros.
La presión de Washington sobre sus aliados
La administración estadounidense viene reclamando desde
hace tiempo un mayor compromiso financiero de los gobiernos europeos en materia
de defensa.
En ese marco, funcionarios de Washington insistieron en que
los países aliados incrementen su inversión militar hasta alcanzar niveles más
elevados del Producto Interno Bruto, argumentando que Europa debe asumir un rol
más activo en su propia protección.
Las autoridades norteamericanas sostienen que la
dependencia de las fuerzas estadounidenses ha sido excesiva durante décadas y
consideran necesario un nuevo reparto de responsabilidades dentro de la OTAN.
También habrá cambios en Kosovo
Paralelamente, la alianza anunció una reducción gradual de
efectivos y equipamiento en Kosovo, donde mantiene desde 1999 una misión de paz
destinada a preservar la estabilidad en la región.
Actualmente, Estados Unidos es uno de los principales
contribuyentes de tropas en esa operación, solo por detrás de Italia.
Un debate estratégico para el futuro de Europa
La revisión de los planes de defensa llega en un contexto
marcado por la guerra entre Rusia y Ucrania y por las advertencias de varios
gobiernos europeos sobre los desafíos de seguridad que enfrenta el continente.
La próxima cumbre de la OTAN, prevista para julio, será
clave para definir cómo se redistribuirán las responsabilidades militares entre
los aliados y qué papel tendrá Estados Unidos en la arquitectura de defensa
europea durante los próximos años.
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