Dedicar apenas unos minutos al aire libre en un entorno
natural podría tener efectos positivos sobre la salud mental. Un estudio
científico concluyó que pasar entre 20 y 30 minutos en espacios verdes ayuda a
reducir significativamente los niveles de cortisol, una hormona vinculada al
estrés.
La investigación, publicada en la revista especializada
Frontiers in Psychology, siguió durante ocho semanas a 36 adultos que
realizaron pausas de naturaleza al menos tres veces por semana en parques,
jardines o áreas verdes cercanas.
Cómo se realizó el estudio
Los participantes permanecieron en estos espacios durante
períodos mínimos de 10 minutos. Antes y después de cada salida, los
investigadores analizaron muestras de saliva para medir los niveles de cortisol
y alfa-amilasa, otro marcador biológico relacionado con la respuesta al estrés.
Los resultados mostraron que la reducción más eficiente del
cortisol se produjo cuando la exposición a la naturaleza duró entre 20 y 30
minutos. Luego de ese período, los beneficios continuaron, aunque a un ritmo
menor.
Además, los científicos observaron que el efecto positivo
se mantenía tanto en quienes caminaban tranquilamente como en aquellos que
simplemente permanecían sentados.
La importancia de evitar distracciones
Uno de los aspectos destacados del trabajo fue que los
participantes debían permanecer alejados de pantallas, redes sociales, llamadas
telefónicas y otras actividades que pudieran interferir con la experiencia.
Especialistas señalaron que el objetivo era aislar el
impacto del entorno natural sobre el organismo y evitar que otros estímulos
alteraran los resultados obtenidos.
Más tiempo en la naturaleza, más beneficios
La evidencia científica también sugiere que acumular tiempo
en espacios verdes a lo largo de la semana puede mejorar la percepción general
de bienestar.
Otro estudio realizado sobre casi 20.000 personas encontró
que quienes sumaban al menos 120 minutos semanales de contacto recreativo con
la naturaleza reportaban mejores niveles de salud física y mental en
comparación con quienes no tenían ese hábito.
Los investigadores destacaron que esos 120 minutos pueden
distribuirse en varias salidas cortas o concentrarse en una única visita
prolongada.
Una recomendación simple y accesible
Los expertos sostienen que incorporar pausas breves en
plazas, parques, costaneras o sectores arbolados puede convertirse en una
herramienta sencilla para reducir el estrés cotidiano.
A medida que crece el interés por el bienestar emocional,
los estudios continúan reforzando la idea de que el contacto frecuente con la
naturaleza puede aportar beneficios concretos para la salud.
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