La empresa ganadera Rincón de Corrientes, radicada en los
Esteros del Iberá, dio un paso innovador en la producción sustentable al
avanzar en la certificación de captura de carbono, un proceso que le permitirá
comercializar créditos ambientales en mercados internacionales.
La iniciativa se desarrolla en un establecimiento de unas
60.000 hectáreas ubicado en una de las regiones ecológicas más importantes de
Corrientes. Allí, la firma implementó un sistema de manejo holístico que busca
aumentar la productividad ganadera sin comprometer el equilibrio natural del
ecosistema.
Un cambio productivo con impacto ambiental
La transformación comenzó en 2013, cuando la empresa
decidió abandonar el esquema tradicional de pastoreo continuo para adoptar un
modelo basado en la rotación planificada de los animales y períodos de descanso
para los pastizales.
Este sistema favorece la regeneración de la vegetación,
mejora la calidad del suelo y permite que una mayor cantidad de carbono quede
almacenada bajo tierra a través de procesos naturales vinculados a la
fotosíntesis.
La estrategia no solo apuntó a mejorar los indicadores
productivos, sino también a fortalecer la salud ambiental de una zona
caracterizada por sus pajonales, montes nativos y suelos sensibles.
El respaldo científico del INTA
Uno de los aspectos centrales del proyecto fue la
validación técnica de los resultados obtenidos. Estudios realizados por
especialistas del INTA confirmaron que el manejo implementado favorece la
captura de carbono en pastizales subtropicales, una experiencia con escasos
antecedentes a nivel internacional.
Los resultados despertaron el interés de organizaciones
especializadas en proyectos ambientales y abrieron la puerta al proceso de
certificación internacional, que incluyó auditorías, controles externos y
verificaciones técnicas durante varios años.
La obtención del registro oficial permite ahora generar
créditos de carbono destinados a empresas que buscan compensar parte de sus
emisiones.
Un proyecto pionero en la región
Actualmente, la iniciativa forma parte de un esquema más
amplio que reúne cerca de 100.000 hectáreas distribuidas entre Corrientes,
Entre Ríos, Chaco, Misiones y Santa Fe.
Las proyecciones estiman una captura anual superior a las
27.000 toneladas de dióxido de carbono equivalente durante las próximas dos
décadas, posicionando al proyecto entre los más relevantes de la región en
materia de ganadería regenerativa.
Además del potencial económico, el modelo aporta beneficios
vinculados a la biodiversidad, la conservación de los recursos hídricos y la
recuperación de los suelos.
Una tendencia que gana importancia
El avance de los mercados internacionales y las nuevas
exigencias ambientales impulsan cada vez más este tipo de iniciativas. La
trazabilidad y las certificaciones vinculadas a la sustentabilidad se
consolidan como herramientas clave para acceder a destinos comerciales de alta
demanda.
Mientras la superficie bajo manejo holístico continúa
creciendo dentro del establecimiento correntino, la experiencia se perfila como
un caso de referencia para el sector ganadero argentino, que busca combinar
producción, competitividad y cuidado ambiental.
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