La crisis política y social en Bolivia sumó un nuevo
capítulo. El presidente Rodrigo Paz anunció una reducción del 50% en su salario
y en el de sus ministros, en medio de protestas que ya llevan casi tres semanas
y mantienen bloqueos en distintos puntos del país.
La medida fue comunicada durante un acto oficial en Sucre y
busca enviar una señal de austeridad frente al fuerte malestar económico y
social que atraviesa el país andino. Las movilizaciones incluyen reclamos
salariales, cuestionamientos a la política económica y pedidos de renuncia del
mandatario.
Protestas en seis departamentos
Las manifestaciones comenzaron a principios de mayo
impulsadas por la Central Obrera Boliviana (COB), que presentó un pliego de
demandas económicas y laborales. Entre los pedidos figuraba precisamente la
reducción de salarios de los altos cargos del Ejecutivo.
Con el correr de los días, el conflicto se amplió y sumó a
organizaciones campesinas, movimientos indígenas y sectores afines al ex
presidente Evo Morales. Actualmente, las protestas afectan a seis de los nueve
departamentos bolivianos.
Según reportes oficiales, hay más de 50 puntos de bloqueo
en rutas y accesos estratégicos, especialmente en los alrededores de La Paz.
El Gobierno busca contener la crisis
Tras el anuncio, el salario presidencial quedará reducido a
unos 1.200 dólares mensuales. Desde el Gobierno sostienen que la decisión
apunta a reforzar el mensaje de ajuste interno y mostrar compromiso frente a la
crisis económica.
El jefe de gabinete, José Luis Lupo, diferenció los
reclamos sociales de los sectores que, según afirmó, intentan “desestabilizar”
al Ejecutivo con pedidos de renuncia.
Mientras tanto, el Gobierno mantiene abierta la posibilidad
de diálogo con organizaciones sindicales y campesinas, aunque aclaró que no
negociará bajo presión ni aceptará medidas que desconozcan el resultado
electoral.
Evo Morales pidió elecciones anticipadas
En paralelo, Evo Morales volvió a reclamar la convocatoria
a elecciones en un plazo de 90 días y planteó la necesidad de una transición
política para descomprimir el conflicto.
El exmandatario aseguró que la renuncia de Paz sería el
camino para evitar una mayor escalada de tensión y enfrentamientos en las
calles.
Las protestas también se intensificaron tras denuncias
sobre falta de combustibles, suba del costo de vida y desaceleración económica,
factores que golpean especialmente a los sectores populares.
Un escenario político cada vez más tenso
El Gobierno enfrenta la crisis social más importante desde
la asunción de Rodrigo Paz en noviembre pasado. La continuidad de los bloqueos,
la presión sindical y el crecimiento de las protestas mantienen en alerta a las
autoridades bolivianas.
En las próximas horas podrían retomarse las negociaciones
con distintos sectores, aunque el clima político sigue marcado por la
incertidumbre y la posibilidad de nuevas movilizaciones masivas.
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