La Justicia Federal de Córdoba procesó a José Pérez Alzaa,
titular de la clínica Fecundart, acusado de trata de personas con fines de
explotación reproductiva.
La causa investiga la supuesta captación de mujeres en
situación de vulnerabilidad económica para participar en gestaciones por
sustitución a cambio de dinero. También fueron procesados una empleada
administrativa y un abogado señalados como parte de la maniobra.
Cómo operaba la presunta red
Según la investigación del Ministerio Público Fiscal, las
mujeres eran contactadas inicialmente a través de registros de donantes de
óvulos de la clínica.
Después de participar en esos procedimientos, algunas
recibían propuestas para convertirse en gestantes mediante acuerdos económicos
que rondaban los 10 mil dólares.
La fiscalía sostuvo que los acusados conocían la situación
de vulnerabilidad de las mujeres y promovían los tratamientos aun en
condiciones consideradas de riesgo.
Acusan irregularidades y manipulación
La causa también incluye acusaciones por transferencias
embrionarias realizadas sin autorización judicial previa y por presuntas
maniobras para ocultar información ante la Justicia de Familia.
En pericias realizadas sobre teléfonos celulares, los
investigadores encontraron mensajes donde el abogado imputado indicaba a las
mujeres qué debían responder en audiencias judiciales.
Además, la Justicia detectó casos en los que algunas
gestantes fueron ofrecidas nuevamente poco tiempo después de un parto anterior,
lo que habría implicado riesgos para su salud.
Millonario embargo y nuevas imputaciones
El juez federal Alejandro Sánchez Freytes ordenó un embargo
superior a los 1.051 millones de pesos sobre bienes de los acusados para
garantizar eventuales reparaciones económicas a las víctimas.
Los imputados también enfrentan cargos por reducción a la
servidumbre y explotación agravada por abuso de vulnerabilidad. En el caso del
abogado, se sumó además una acusación por falsedad ideológica.
Qué dijo la Justicia sobre la subrogación
En la resolución judicial, el magistrado aclaró que la
gestación por sustitución no constituye un delito cuando existe consentimiento
libre y finalidad solidaria.
Sin embargo, remarcó que la explotación comercial basada en
necesidades económicas extremas puede encuadrarse como trata de personas.
La investigación continuará con nuevas medidas judiciales
mientras la Cámara Federal analiza recursos presentados en la causa.
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