Emiratos Árabes Unidos se sumó a Arabia Saudita y Qatar en
una serie de gestiones diplomáticas para pedirle al presidente de Estados
Unidos, Donald Trump, que no retome la guerra con Irán.
Los gobiernos del Golfo consideran que una nueva escalada
militar podría provocar un fuerte impacto económico y desestabilizar toda la
región, especialmente por el riesgo sobre el comercio energético y el estrecho
de Ormuz.
Según trascendió en medios internacionales, los líderes
árabes mantuvieron conversaciones directas con Trump para insistir en que
continúen las negociaciones diplomáticas con Teherán.
Temor a una nueva crisis energética
La preocupación central de los países del Golfo pasa por
las posibles represalias iraníes en caso de nuevos ataques militares.
Durante el conflicto iniciado entre febrero y abril, Irán y
grupos aliados lanzaron drones y misiles sobre distintos puntos estratégicos
del Golfo Pérsico, generando daños en infraestructura petrolera y puertos
comerciales.
La crisis también afectó el tránsito marítimo en el
estrecho de Ormuz, una vía clave para las exportaciones mundiales de petróleo y
gas.
En ese contexto, Emiratos Árabes Unidos modificó su postura
y comenzó a impulsar una salida negociada, pese a que anteriormente mantenía
una posición más dura frente al gobierno iraní.
Estados Unidos negocia mientras sigue la tensión
Washington y Teherán mantienen contactos indirectos con
mediación de Pakistán para intentar alcanzar un acuerdo que permita sostener el
alto el fuego vigente desde abril.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio,
aseguró que hubo “avances leves” en las conversaciones, aunque las diferencias
entre ambas partes continúan.
Al mismo tiempo, tanto Estados Unidos como Irán mantienen
posiciones militares activas y advirtieron que podrían retomar las hostilidades
si fracasan las negociaciones.
El Golfo busca evitar otro conflicto regional
Arabia Saudita y Qatar respaldan una salida diplomática y
consideran que la presión militar no resolverá el conflicto de fondo con Irán.
Además del temor por la seguridad regional, los gobiernos
árabes buscan evitar un nuevo salto en los precios internacionales de la
energía y una crisis económica en Medio Oriente.
Mientras tanto, Israel continúa reclamando una postura más
agresiva contra Teherán y sostiene que Irán sigue representando una amenaza
para su seguridad.
Las próximas semanas serán claves para definir si las
negociaciones avanzan o si la región vuelve a quedar al borde de un nuevo
enfrentamiento armado.
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