Un grupo de investigadores del sistema médico Mass General
Brigham desarrolló una herramienta de inteligencia artificial capaz de predecir
el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) hasta 10 años antes de
que ocurra.
El modelo, llamado ECG2Stroke, utiliza información obtenida
de un electrocardiograma convencional junto con datos básicos del paciente,
como edad y sexo. El hallazgo fue publicado en la revista científica JACC y
abre una nueva posibilidad para la detección temprana de enfermedades
cardiovasculares.
La investigación se basó en más de 200.000 registros
clínicos y mostró niveles de precisión comparables con métodos tradicionales
utilizados actualmente para calcular riesgo de ACV.
Cómo funciona el sistema
La herramienta analiza electrocardiogramas de 12
derivaciones, un estudio habitual en hospitales y consultorios. A través de
inteligencia artificial, el sistema identifica patrones eléctricos del corazón
que podrían estar vinculados con futuros accidentes cerebrovasculares.
Los especialistas explicaron que el algoritmo logra
detectar señales invisibles para el análisis humano tradicional. Además, no
requiere estudios invasivos ni procedimientos complejos, lo que facilitaría su
implementación masiva.
El objetivo es identificar pacientes con alto riesgo antes
de que aparezcan síntomas o eventos graves, permitiendo tratamientos
preventivos más rápidos y personalizados.
Qué tipo de ACV logra detectar mejor
Los investigadores señalaron que el modelo mostró especial
efectividad para anticipar ictus cardioembólicos, un tipo de ACV asociado a
coágulos que se forman en el corazón y luego llegan al cerebro.
Estas situaciones suelen relacionarse con trastornos
cardíacos como la fibrilación auricular. Según los autores, la IA detectó
alteraciones eléctricas sutiles vinculadas con ese problema incluso en
pacientes que todavía no habían sido diagnosticados.
El estudio también comprobó que el sistema mantuvo
resultados consistentes en distintos hospitales y poblaciones analizadas en
Estados Unidos.
Los próximos pasos de la investigación
Aunque los resultados fueron considerados prometedores, los
científicos aclararon que todavía faltan nuevas pruebas antes de incorporar
esta tecnología de manera masiva en la práctica médica diaria.
Las próximas etapas buscarán evaluar cómo funciona el
sistema en escenarios reales de atención sanitaria y confirmar su utilidad
clínica en pacientes de distintos perfiles.
El avance se suma al creciente uso de inteligencia
artificial en medicina, especialmente en herramientas destinadas a mejorar el
diagnóstico precoz y la prevención de enfermedades cardiovasculares.
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