La CGT volvió a movilizarse ayer por el Día del Trabajador con un acto en Plaza de Mayo, donde cuestionó al Gobierno nacional, pero sin confirmar un nuevo paro general, en medio de fuertes tensiones internas.
Aunque la conducción mantuvo un tono crítico, sectores
gremiales más duros reclaman avanzar con una huelga de mayor alcance, incluso
de 36 horas.
Acto con críticas, pero sin definiciones
Durante la movilización, los integrantes del triunvirato
cegetista apuntaron contra las políticas económicas del Gobierno, aunque
evitaron precisar medidas de fuerza concretas.
Uno de los discursos más firmes fue el de Octavio Argüello,
quien advirtió que “se terminó la paciencia” y planteó la necesidad de
profundizar los reclamos.
Sin embargo, no hubo anuncios oficiales sobre un paro
general, lo que generó malestar en sectores sindicales que esperaban
definiciones.
Presión interna por un paro más duro
Dirigentes como Luis Barrionuevo, Omar Maturano y Roberto
Fernández impulsan una postura más confrontativa y buscan que la CGT convoque a
una huelga de 36 horas.
Este sector cuestiona la estrategia de la conducción y
reclama un plan de lucha más contundente frente al escenario económico y
laboral.
El reclamo también se hizo escuchar durante el acto, donde
grupos de manifestantes exigieron a viva voz la convocatoria a un paro general.
Estrategia y disputa política
Desde la conducción cegetista plantean la necesidad de
ampliar la estrategia más allá de las protestas, con el objetivo de construir
una alternativa política de cara a 2027.
En ese marco, algunos sectores sindicales mantienen
vínculos con distintos espacios del peronismo y analizan escenarios electorales
futuros.
La central obrera atraviesa así un debate interno entre
quienes priorizan la negociación y quienes impulsan una confrontación directa.
Un escenario sindical en tensión
Las diferencias también se reflejaron en ausencias y
posicionamientos durante la movilización, lo que evidencia la fragmentación
dentro del movimiento obrero.
Mientras tanto, el avance de la reforma laboral y la
situación económica siguen siendo ejes de conflicto entre el sindicalismo y el
Gobierno.
Qué puede pasar en las próximas semanas
La CGT deberá definir en el corto plazo si avanza con
nuevas medidas de fuerza o mantiene su estrategia actual.
Las próximas reuniones serán clave para resolver las
diferencias internas y establecer un rumbo común, en un contexto de creciente
presión sindical.
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