El director del Organismo Internacional de Energía Atómica
(OIEA), Rafael Grossi, advirtió que el sistema global de control nuclear
enfrenta un deterioro que podría derivar en un aumento significativo de países
con armas atómicas.
En una entrevista con un medio británico, el diplomático
argentino sostuvo que existe riesgo de un “efecto dominó” que impulse a
múltiples naciones a desarrollar capacidades nucleares propias.
Riesgo de proliferación nuclear
Grossi señaló que el debilitamiento de acuerdos
internacionales y el aumento de conflictos globales generan un escenario de
incertidumbre. En ese contexto, planteó que hasta 20 países podrían evaluar
avanzar hacia el desarrollo de armamento nuclear.
El funcionario explicó que este fenómeno podría
desencadenarse si algunos Estados consideran que ya no cuentan con garantías de
seguridad suficientes dentro del sistema internacional.
Tratados en crisis y tensiones crecientes
Uno de los factores centrales es la expiración del tratado
New START entre Estados Unidos y Rusia, que dejó sin límites formales a las
principales potencias nucleares por primera vez en décadas.
A esto se suma el cuestionamiento al Tratado de No
Proliferación Nuclear (TNP), base del orden nuclear global desde 1970. Según
Grossi, varios países comenzaron a debatir la posibilidad de revisar sus
compromisos.
Entre los casos mencionados aparecen naciones de Europa,
Medio Oriente y Asia, donde crecen las discusiones sobre defensa y autonomía
estratégica.
Obstáculos para el control internacional
El titular del OIEA también advirtió sobre las dificultades
para supervisar programas nucleares en países bajo tensión geopolítica.
En el caso de Irán, señaló que la falta de acceso a
instalaciones complica cualquier intento de verificación. En esa línea, remarcó
que sin controles independientes, los acuerdos pierden validez.
Además, mencionó el avance de Corea del Norte en su
programa nuclear y el crecimiento del arsenal de China como factores que
aumentan la preocupación global.
Un escenario cada vez más inestable
Grossi describió un contexto marcado por conflictos,
fragmentación política y menor cooperación internacional. Según su análisis,
este escenario eleva el riesgo de una expansión nuclear sin precedentes.
El diplomático consideró que un mundo con más países con
armas atómicas sería significativamente más peligroso y difícil de controlar.
En este marco, el futuro del sistema de no proliferación
dependerá de la capacidad de las potencias para retomar acuerdos, fortalecer
mecanismos de control y reducir tensiones en un escenario internacional cada
vez más complejo.
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