El estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio
energético mundial, fue reabierto tras días de tensión internacional. Sin
embargo, el impacto de la crisis continúa y los mercados de petróleo y gas
siguen atravesando un escenario inestable.
El corredor, por donde circula cerca del 20% del petróleo
global, volvió a habilitarse luego de anuncios de autoridades iraníes y
estadounidenses, lo que generó una baja inmediata en los precios
internacionales.
Caída de precios, pero con cautela
Tras la reapertura, el barril de Brent retrocedió más de un
10%, ubicándose en torno a los 89 dólares. También se registró una baja en el
precio del gas natural en Europa.
A pesar de este alivio inicial, operadores del mercado
advierten que la normalización será gradual. Persisten dudas sobre la seguridad
de las rutas marítimas y la estabilidad del acuerdo que permitió reanudar la
circulación.
Riesgos en la navegación
Uno de los principales factores de incertidumbre es la
presencia de minas marinas y la necesidad de utilizar rutas específicas bajo
control iraní.
Las navieras y aseguradoras evalúan el riesgo antes de
retomar operaciones, lo que limita el flujo de buques. Hasta el momento, el
tránsito es reducido en comparación con niveles habituales.
Además, el alto el fuego que sostiene la apertura tiene una
duración limitada, lo que suma presión sobre las decisiones logísticas del
sector.
Producción y suministro, aún afectados
La interrupción previa obligó a países del Golfo a recortar
fuertemente la producción de crudo, con una caída superior a los 10 millones de
barriles diarios.
Aunque se retomen las exportaciones, se estima que la
recuperación de la producción llevará entre dos y cuatro semanas. En el caso
del gas natural licuado, los plazos podrían extenderse aún más debido a daños
en instalaciones clave.
Impacto en refinerías y consumo
La escasez de materia prima ya afecta a refinerías,
especialmente en Asia, donde la actividad se redujo significativamente en las
últimas semanas.
Esto podría traducirse en menor oferta de combustibles y
precios elevados durante los próximos meses. A su vez, la suba de costos
energéticos empieza a impactar en la demanda global.
Un proceso lento hacia la normalización
Analistas coinciden en que la reapertura del estrecho es
solo el primer paso. La recuperación completa del mercado dependerá de la
estabilidad geopolítica, el regreso de buques y la normalización de la cadena
de suministro.
En este contexto, el escenario energético internacional
continuará marcado por la volatilidad y la incertidumbre en el corto y mediano
plazo.
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