Al menos siete civiles murieron este martes en nuevos
ataques de Rusia sobre Ucrania, apenas 48 horas después de finalizada la breve
tregua de Pascua ortodoxa.
Entre las víctimas se encuentra un niño de ocho años.
Además, decenas de personas resultaron heridas en distintos puntos del país, en
una jornada marcada por la intensificación de los bombardeos.
Dnipropetrovsk, la zona más afectada
La región central de Dnipropetrovsk concentró los ataques
más letales. Allí se registraron cinco muertes y al menos 27 heridos tras una
serie de ofensivas con misiles, drones y artillería.
Las autoridades locales informaron que los ataques
impactaron en varios distritos y declararon duelo oficial en la ciudad de
Dnipró. La zona, alejada del frente principal, volvió a quedar expuesta al
alcance de los bombardeos.
Nuevos ataques en el sur y el centro del país
En la ciudad de Jersón, un dron provocó la muerte de una
mujer de 52 años y dejó a un hombre gravemente herido. Se trata de una de las
áreas más golpeadas desde que Ucrania recuperó el control parcial de la región.
Horas más tarde, otro ataque en Cherkasy causó la muerte de
un niño y dejó nueve heridos, entre ellos otro menor. El hecho evidencia la
expansión de los ataques hacia zonas alejadas de la línea de combate.
Daños a infraestructura y comercio
En paralelo, drones impactaron en el puerto de Odesa, donde
resultaron afectadas embarcaciones civiles y estructuras clave para la
exportación de granos.
Este tipo de ataques compromete la logística comercial
ucraniana y suma presión sobre sectores estratégicos de la economía en medio
del conflicto.
Fracaso de la tregua y bloqueo diplomático
Los bombardeos se produjeron tras el colapso de una tregua
de 32 horas impulsada por el presidente ruso, Vladimir Putin.
Ambas partes se acusaron de violar el alto el fuego, que
finalizó sin avances concretos. Se trató del cuarto intento de pausa desde el
inicio de la guerra en 2022, todos sin resultados sostenibles.
Un conflicto sin avances en la negociación
Las conversaciones de paz impulsadas por Estados Unidos
permanecen estancadas, mientras la atención internacional se reparte en otros
focos de tensión global.
En este contexto, Rusia mantiene su estrategia de ataques
combinados con drones y misiles, lo que complica la capacidad de respuesta de
la defensa ucraniana.
Perspectivas inciertas
La reanudación de los bombardeos y la falta de acuerdos
refuerzan un escenario de alta incertidumbre. Con miles de civiles afectados
desde el inicio de la guerra, el conflicto continúa sin señales claras de
desescalada en el corto plazo.
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