Bolivia volvió a registrar una variación negativa en los
precios durante marzo, con una inflación de -0,34%, según datos oficiales. Se
trata del segundo mes consecutivo en baja, tras el -0,62% de febrero.
El dato refleja una desaceleración reciente del costo de
vida, aunque el contexto económico sigue marcado por desequilibrios
estructurales y alta inflación acumulada.
Caída de precios y datos del trimestre
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE),
el comportamiento de marzo estuvo influido por la baja en productos
alimenticios y en algunos servicios, como el transporte interdepartamental.
En el primer trimestre del año, el índice acumulado también
se ubicó en terreno negativo, con una variación de -0,34%.
Sin embargo, la inflación interanual —que mide los últimos
12 meses— continúa elevada y alcanza el 15,05%, lo que evidencia que la presión
sobre los precios no desapareció.
Un alivio tras meses de subas
La reciente desaceleración contrasta con lo ocurrido en
2025, cuando el país cerró el año con una inflación superior al 20%, muy por
encima de las previsiones oficiales.
Ese escenario marcó uno de los niveles más altos en décadas
y obligó al Gobierno a implementar medidas para contener la escalada de
precios.
El actual registro mensual negativo aparece como una señal
de moderación, aunque todavía incipiente frente a los desequilibrios
acumulados.
Crisis económica y cambios de política
La economía boliviana arrastra dificultades desde hace
años, vinculadas principalmente a la caída de ingresos por hidrocarburos y a la
escasez de divisas.
Desde 2023 se intensificaron problemas como el aumento del
costo de vida, restricciones al acceso de dólares y episodios de falta de
combustible.
En ese contexto, la actual gestión avanzó con decisiones
como la quita de subsidios a los combustibles, la flexibilización de
operaciones en moneda extranjera y la habilitación de pagos internacionales.
Expectativas y próximos pasos
El Gobierno anticipó nuevas medidas económicas para
incentivar la inversión y recuperar el crecimiento, en un escenario que todavía
presenta incertidumbre.
Si bien la inflación negativa en dos meses consecutivos
marca un cambio de tendencia, los analistas coinciden en que será clave
sostener la estabilidad y recomponer las reservas para consolidar una mejora
duradera.
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