La isla de Creta atraviesa una situación crítica tras la
llegada de una intensa tormenta de polvo proveniente del Sahara, que provocó
caos en el transporte, daños materiales y serios riesgos para la salud.
El fenómeno redujo drásticamente la visibilidad y obligó a
desviar vuelos en el aeropuerto de Heraklion, principal puerta de entrada
turística de la región.
Vuelos afectados y servicios suspendidos
La baja visibilidad, que en algunos casos cayó a niveles
inseguros para operar, generó cancelaciones y desvíos de vuelos
internacionales.
Además, el fuerte temporal obligó a suspender gran parte de
los servicios de ferris, complicando la conexión entre islas y afectando a
residentes y turistas.
Vientos extremos y daños materiales
Las ráfagas superaron los 120 kilómetros por hora, lo que
provocó caída de árboles, daños en invernaderos y el colapso parcial de
estructuras.
En zonas costeras, las olas alcanzaron gran altura y
avanzaron sobre áreas urbanas, mientras que incluso se reportó la formación de
un tornado que volcó un camión.
Aire peligroso y recomendaciones sanitarias
Uno de los aspectos más preocupantes fue la calidad del
aire, que alcanzó niveles considerados peligrosos, con concentraciones
superiores a los 1.000 microgramos de partículas por metro cúbico.
Las autoridades recomendaron evitar salir al exterior y
utilizar protección respiratoria, especialmente en personas vulnerables.
Un fenómeno que se expande en Grecia
El evento climático, impulsado por una tormenta regional,
también impactó en otras zonas de Grecia, donde se emitieron alertas
meteorológicas de distinto nivel.
El cielo tomó tonalidades rojizas y anaranjadas en varias
ciudades, mientras una mezcla de polvo y lluvias generó barro que cubrió
calles, vehículos y viviendas.
Las autoridades mantienen el monitoreo del fenómeno y no
descartan nuevas complicaciones, en especial por su impacto en el turismo en
plena previa de Semana Santa.
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