El presidente de Donald Trump confirmó que Estados Unidos
planea retirar sus fuerzas de Irán en un plazo de dos a tres semanas, tras una
ofensiva militar sobre instalaciones estratégicas.
El mandatario afirmó que la operación modificó el escenario
político y dio inicio a nuevas negociaciones con dirigentes iraníes.
Impacto de la ofensiva militar
Desde la Casa Blanca, Trump sostuvo que los ataques
destruyeron infraestructura clave vinculada al desarrollo de misiles y al
programa nuclear iraní
Según explicó, los daños provocados requerirían años para
ser reconstruidos, lo que debilitaría la capacidad militar del país.
El operativo formó parte de una estrategia iniciada a fines
de febrero, con el objetivo de limitar el avance nuclear de Teherán.
Negociaciones en marcha
El presidente indicó que ya existen conversaciones con
sectores del liderazgo iraní que calificó como “más racionales”.
Aunque no descartó un acuerdo en el corto plazo, aclaró que
la retirada militar no dependerá necesariamente de la firma de un pacto.
En paralelo, las autoridades iraníes aún no respondieron
formalmente a la propuesta presentada por Washington.
Tensiones y desconfianza
Desde el gobierno iraní, funcionarios señalaron que el
nivel de confianza con Estados Unidos es prácticamente inexistente.
También reiteraron que cualquier entendimiento deberá
incluir el fin de conflictos regionales y no solo un alto el fuego.
El país asiático mantiene su postura de defensa y advirtió
que responderá ante eventuales nuevas acciones militares.
Escenario regional y próximos pasos
Trump aseguró que Estados Unidos no intervendrá en el
control del estrecho de Ormuz, delegando esa responsabilidad a otros países.
Mientras avanzan las negociaciones, la atención
internacional se centra en la posible evolución del conflicto y en un eventual
acuerdo.
El retiro de tropas marcaría una nueva etapa en la relación
entre ambos países, aunque el desenlace dependerá de las decisiones
diplomáticas en curso.
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