La ciudad de La Paz sufrió una fuerte interrupción del
tránsito debido a un paro de transportistas que reclaman compensaciones por
fallas mecánicas atribuidas a la calidad del combustible.
La protesta incluyó al menos 44 puntos de bloqueo en
distintos sectores de la capital boliviana, lo que generó complicaciones en la
circulación, el acceso a servicios y el normal desarrollo de actividades
laborales y educativas.
Reclamo por daños y pagos demorados
El eje del conflicto es la demora en el pago de un seguro
estatal destinado a cubrir daños en vehículos, presuntamente ocasionados por
gasolina defectuosa.
Desde el sector, los choferes sostienen que los
inconvenientes mecánicos se multiplicaron en los últimos meses y que los
desembolsos comprometidos no se concretaron en tiempo y forma.
En respuesta, el presidente de Yacimientos Petrolíferos
Fiscales Bolivianos (YPFB), Yussef Alky, informó que los pagos comenzaron a
ejecutarse y que se destinarán 2,5 millones de bolivianos para atender los
reclamos iniciales.
Problemas en la calidad del combustible
El conflicto se originó tras detectarse irregularidades en
la gasolina distribuida. Autoridades reconocieron la presencia de residuos
contaminantes en los tanques de almacenamiento, lo que habría afectado el
rendimiento de los motores.
Un informe del Colegio de Ingenieros Mecánicos indicó que
cerca del 60% de los vehículos en talleres presentaban fallas vinculadas al
combustible, lo que incrementó la presión sobre el Gobierno.
Para mitigar el problema, se implementaron aditivos y
controles adicionales en la producción, además de un sistema de compensación
basado en el nivel de daño reportado por cada usuario.
Medidas oficiales y tensión creciente
El Gobierno también dispuso la militarización de plantas de
refinación en distintas regiones para reforzar el control en la cadena de
suministro, en medio de denuncias sobre posibles irregularidades internas.
A pesar de estos pasos, el malestar en el sector del
transporte se intensificó. Algunos dirigentes incluso pidieron la renuncia de
autoridades del área energética por considerar insuficiente la respuesta
oficial.
Durante la jornada, se aplicaron medidas de contingencia
como tolerancia horaria en trabajos y escuelas, además de la ampliación del
servicio de teleférico para facilitar la movilidad.
Un conflicto que sigue abierto
El paro refleja el impacto que tuvo la crisis del
combustible en Bolivia, que pasó de problemas de abastecimiento a
cuestionamientos sobre su calidad.
Mientras avanzan los pagos y continúan las negociaciones,
el Gobierno enfrenta el desafío de desactivar la protesta y restablecer la
normalidad en una ciudad clave para la actividad política y económica del país.
#LaPaz #Bolivia #ParoDeChoferes #Combustible #YPFB






