Una iniciativa en Mendoza busca que niños y adolescentes
accedan más tarde a los celulares, a través de acuerdos entre familias para
reducir el tiempo frente a pantallas.
La propuesta, impulsada por la ONG Pacto Parental, apunta a
mejorar el desarrollo infantil promoviendo actividades al aire libre y el
vínculo social presencial.
Un acuerdo entre familias
El planteo central es que los chicos no tengan un
dispositivo propio antes de los 14 años y que el acceso a redes sociales se
postergue hasta los 16.
La clave del proyecto es que las familias adopten la medida
de manera colectiva, para evitar que un niño quede aislado dentro de su grupo
de pares.
Actualmente, la iniciativa ya reúne a cerca de 2.000 padres
y madres que comparten la preocupación por el uso excesivo de tecnología en la
infancia.
Impacto en el desarrollo infantil
Desde la organización advierten sobre posibles efectos
negativos en el desarrollo cognitivo vinculados al uso intensivo de celulares.
También destacan la importancia del juego libre, el tiempo
sin supervisión constante y la capacidad de resolver el aburrimiento como parte
del crecimiento.
El objetivo es que, fuera del horario escolar, los chicos
vuelvan a interactuar en espacios físicos, como plazas o actividades
recreativas.
Escuelas y hábitos digitales
En algunas instituciones educativas de Mendoza, la
preocupación ya derivó en medidas concretas, como la restricción del uso de
celulares durante toda la jornada escolar.
Sin embargo, no existe una normativa provincial que regule
el uso de dispositivos móviles, por lo que el foco está puesto en las
decisiones familiares.
Una tendencia que se expande
El modelo mendocino ya comenzó a replicarse en otras
provincias, con grupos que promueven acuerdos similares para reducir el uso de
pantallas.
Además, especialistas alertan sobre el riesgo de
desigualdad cognitiva, ya que el exceso de tecnología puede impactar más en
contextos vulnerables.
La iniciativa busca instalar el debate sobre el rol de los
adultos en el uso de dispositivos y generar cambios sostenidos en los hábitos
digitales.
En este escenario, el desafío será ampliar la participación
de las familias y consolidar consensos que permitan equilibrar el uso de
tecnología con experiencias del mundo real.
Con base en nota de: Vivo Al Mediodía - Brisa Bujakiewicz -
Infobae
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