El Gobierno nacional mantiene el superávit fiscal en los
primeros meses de 2026 pese a la caída real de la recaudación tributaria. El
resultado surge de una combinación de ingresos extraordinarios, privatizaciones
y una política de fuerte contención del gasto público.
Durante los primeros dos meses del año, la Secretaría de
Hacienda informó que la Administración Central ejecutó el 14,8% del gasto anual
previsto, mientras que los recursos alcanzaron el 16,9% de lo proyectado en el
Presupuesto.
La estrategia económica del gobierno de Javier Milei busca
sostener el equilibrio de las cuentas públicas como eje central del programa
económico.
Menos recaudación y más ingresos no impositivos
Uno de los principales desafíos para las cuentas públicas
es la caída real de la recaudación tributaria, que acumula siete meses
consecutivos de retroceso frente a la inflación.
En el primer bimestre de 2026, los ingresos impositivos
representaron el 52,1% del total de recursos, por debajo del 61,7% previsto en
el Presupuesto anual.
Para compensar esa reducción, el Gobierno reforzó otras
fuentes de financiamiento, principalmente rentas de propiedad, ventas de
activos estatales y recursos de organismos públicos.
Entre ellos se destacan los aportes del Banco Central de la
República Argentina y del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES, que
en conjunto sumaron 1,1 billones de pesos, equivalentes al 8,8% de los recursos
del período.
Privatizaciones y ventas de activos del Estado
Otra fuente relevante de ingresos provino de la venta de
bienes y servicios del Estado, vinculada al proceso de privatización y
reorganización de empresas públicas.
Estas operaciones generaron cerca de un billón de pesos en
el primer bimestre, un porcentaje muy superior al previsto inicialmente en el
presupuesto.
El ministro de Economía Luis Caputo señaló que estas
medidas forman parte de la transición hacia un esquema tributario con menos
impuestos distorsivos y mayor peso de tributos como IVA y Ganancias.
Fuerte ajuste del gasto en ministerios
El equilibrio fiscal también se explica por una ejecución
del gasto por debajo de lo previsto en la mayoría de las áreas del Estado.
En el primer bimestre, las jurisdicciones nacionales
registraron una subejecución presupuestaria de unos 3,17 billones de pesos,
mientras que el mayor gasto se concentró en el servicio de deuda pública.
Entre los ministerios con menor nivel de ejecución se
destacan:
El ajuste del gasto, combinado con ingresos
extraordinarios, generó un ahorro cercano a 1,48 billones de pesos respecto de
lo previsto para el período.
El resultado fiscal del primer bimestre
La combinación de recursos adicionales y menor ejecución
del gasto permitió que el resultado fiscal del primer bimestre supere
ampliamente las proyecciones iniciales.
Según los datos oficiales, el superávit acumulado fue más
de cuatro billones de pesos superior a lo estimado en el Presupuesto.
El equipo económico sostiene que este esquema permitirá
consolidar el equilibrio fiscal durante 2026, mientras apuesta a que una
eventual recuperación de la actividad económica aumente la recaudación
tributaria en los próximos meses.
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