El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología de
Bolivia emitió una alerta meteorológica de nivel naranja ante el riesgo de
crecida y desborde de ríos en distintas regiones de Bolivia.
La advertencia estará vigente hasta el 13 de marzo y afecta
a cinco departamentos: La Paz Department, Cochabamba Department, Santa Cruz
Department, Beni Department y Tarija Department.
El organismo explicó que el nivel de alerta se declara
cuando las lluvias persistentes y el aumento del caudal de los ríos pueden
derivar en desbordes en las próximas horas.
Consecuencias de la temporada de lluvias
La temporada de precipitaciones comenzó en octubre y ya
provocó importantes daños en distintas zonas del país.
De acuerdo con reportes del Viceministerio de Defensa Civil
de Bolivia, al menos 33 personas murieron y 11 permanecen desaparecidas por
eventos vinculados a lluvias, inundaciones y deslizamientos.
Además, cerca de 56.000 familias resultaron damnificadas
por las emergencias climáticas registradas en los últimos meses.
Regiones con mayores daños
Las autoridades indicaron que los departamentos más
afectados hasta el momento fueron Santa Cruz, La Paz, Potosí, Sucre y Oruro.
En esas zonas también se reportaron daños en la producción
agrícola. Se estima que cerca de 60.000 hectáreas de cultivos sufrieron
pérdidas o afectaciones por las lluvias.
Funcionarios de Defensa Civil señalaron que la magnitud de
las emergencias supera la capacidad de respuesta disponible, lo que complica la
asistencia a las comunidades más golpeadas.
Factores que agravan los desastres
Especialistas advierten que los impactos de las lluvias no
responden solo a fenómenos climáticos.
Entre los factores que agravan las inundaciones se
mencionan la expansión urbana sin planificación, actividades extractivas como
la minería ilegal y la falta de obras de prevención en zonas vulnerables.
Estas condiciones aumentan el riesgo de que eventos
naturales previsibles, como la temporada de lluvias, se conviertan en
emergencias humanitarias.
Un problema que se repite cada año
En Bolivia, el período de lluvias suele extenderse entre
octubre y marzo y con frecuencia provoca desbordes de ríos, deslizamientos de
tierra e inundaciones.
En el ciclo anterior, entre 2024 y 2025, los temporales
dejaron al menos 55 personas fallecidas y decenas de miles de familias
afectadas.
Las autoridades mantienen el monitoreo permanente de los
ríos mientras se preparan para nuevas posibles emergencias en las próximas
semanas.
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