El gobierno de Rusia tomó distancia pública de Irán en
medio de la escalada militar en Medio Oriente y el cierre del Strait of Hormuz.
Desde el Kremlin aseguraron que el enfrentamiento no forma parte de sus
intereses directos y que priorizarán proteger la economía nacional.
El portavoz presidencial Dmitry Peskov afirmó que Moscú
centrará su estrategia en minimizar el impacto del conflicto global y
resguardar sus propios beneficios, incluso si esa postura resulta polémica en
el plano internacional.
Según explicó, Rusia no tiene capacidad para detener el
enfrentamiento y considera que solo los actores que iniciaron las hostilidades
pueden poner fin a la guerra.
Continuidad de la cooperación con Irán
A pesar de la distancia política frente al conflicto, Moscú
confirmó que mantendrá la cooperación económica con Teherán. El ministro de
Energía Sergey Tsivilev informó que ambos países firmaron recientemente un
nuevo acuerdo intergubernamental.
El funcionario aseguró que el cronograma de proyectos
bilaterales seguirá adelante pese a la tensión regional, en especial en áreas
vinculadas a energía e infraestructura.
El Kremlin considera clave sostener los vínculos
comerciales con Irán, aunque sin involucrarse militarmente en la crisis.
El impacto del bloqueo en el mercado energético
El cierre del estrecho de Ormuz y los ataques a
instalaciones petroleras del golfo Pérsico provocaron una fuerte suba del
precio del petróleo en los mercados internacionales.
El enviado económico del Kremlin, Kirill Dmitriev, estimó
que el valor del barril podría superar los 100 dólares si la crisis se
prolonga. Este escenario podría beneficiar a Rusia, cuya economía depende en
gran medida de las exportaciones energéticas.
El presidente Vladimir Putin también advirtió que Moscú
podría redirigir parte de sus exportaciones de gas hacia otros mercados si la
situación se agrava.
Consecuencias geopolíticas y el foco en Ucrania
Analistas internacionales sostienen que una crisis
prolongada en Medio Oriente podría aliviar parte de la presión sobre Rusia en
la guerra con Ukraine.
El desvío de recursos militares occidentales hacia la
región del Golfo podría reducir el apoyo a Kiev, un escenario que el Kremlin
observa con atención.
Al mismo tiempo, la muerte del líder supremo iraní Ali
Khamenei expuso las dificultades de Moscú para sostener su red de aliados
frente a la influencia de United States y sus socios internacionales.
Un escenario incierto para la influencia rusa
Expertos en geopolítica señalan que Rusia intentará
mantener su relación económica con Irán, incluso ante posibles cambios
políticos en Teherán.
Sin embargo, la pérdida de influencia en distintas regiones
y el desgaste provocado por años de guerra en Ucrania reducen el margen de
maniobra del Kremlin en el escenario internacional
En este contexto, Moscú apuesta a una estrategia
pragmática: evitar involucrarse en el conflicto de Medio Oriente mientras busca
proteger sus intereses energéticos y comerciales.
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