La escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán
impacta de lleno en el comercio global. Las compañías marítimas Hapag-Lloyd y
Maersk anunciaron la suspensión inmediata de reservas y operaciones hacia y
desde varios países del Golfo Pérsico por razones de seguridad.
La medida alcanza a destinos clave para el transporte de
petróleo y mercaderías estratégicas, en un contexto de creciente tensión en la
región y advertencias sobre el posible cierre del Estrecho de Ormuz.
Suspensión total y excepciones limitadas
Hapag-Lloyd informó que dejó de aceptar cargas con origen o
destino en Emiratos Árabes Unidos, Irak, Kuwait, Catar, Baréin, Omán, Arabia
Saudita y Yemen. La decisión incluye también servicios de transbordo y responde
a criterios operativos y de protección de tripulaciones y equipos.
En paralelo, Maersk aplicó restricciones similares, aunque
mantuvo operativo el puerto de Salalah, en Omán. La empresa confirmó que solo
permitirá envíos esenciales, como medicamentos y alimentos críticos, y
mantendrá la prohibición para mercancías peligrosas vinculadas a Israel.
Desvío de rutas y suba de costos
Antes del anuncio formal, Maersk ya había interrumpido el
tránsito por el Estrecho de Ormuz y redirigido buques que cruzaban el Canal de
Suez y el Bab el Mandeb hacia el Cabo de Buena Esperanza, rodeando África. Esta
alternativa implica mayores tiempos de navegación y un fuerte incremento en los
costos logísticos.
La incertidumbre también obligó a supertanqueros a
modificar sus itinerarios. Al menos tres buques que debían cargar crudo en
puertos del Golfo cambiaron de destino tras el inicio de las hostilidades.
Escasez de buques y tensión en el mercado petrolero
Más de 60 supertanqueros permanecen en espera o navegando a
baja velocidad al sur de India, ante la falta de garantías de seguridad y
cobertura de seguros de guerra. La consecuencia directa es una menor
disponibilidad de embarcaciones para transportar petróleo desde Oriente Medio.
El escenario ya se refleja en el mercado: las tarifas de
transporte marítimo de crudo alcanzaron niveles récord y varios productores
comenzaron a evaluar almacenamiento temporal ante la dificultad para embarcar
cargamentos.
Otras navieras también restringen operaciones
La paralización no se limita a estas dos compañías. La
suiza Mediterranean Shipping Company y la francesa CMA CGM también suspendieron
en los últimos días su tránsito por el Estrecho de Ormuz, profundizando la
retracción del tráfico marítimo en una de las rutas energéticas más sensibles
del mundo.
Si el conflicto se prolonga, el impacto podría trasladarse
a precios internacionales del petróleo, cadenas de suministro globales y costos
de importación, con efectos directos en economías dependientes del comercio
marítimo.
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