Rusia confirmó que no participará en la nueva ronda de
negociaciones de paz con Ucrania que estaba prevista para esta semana en Abu
Dabi, en medio de la escalada militar en Medio Oriente. El Kremlin argumentó
que el contexto regional impide avanzar con el encuentro.
El vocero presidencial, Dmitri Peskov, sostuvo que en las
actuales condiciones “es difícil hablar” de la reunión y señaló que informarán
cuando exista una decisión definitiva.
Impacto de la crisis con Irán
La suspensión ocurre tras los ataques de Estados Unidos e
Israel contra Irán y la posterior respuesta iraní contra bases estadounidenses
en el Golfo. El aumento de la tensión regional alteró la agenda diplomática
prevista para abordar la guerra en Ucrania.
El presidente ruso, Vladimir Putin, mantuvo contactos con
líderes de Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Baréin, y se
comprometió a interceder ante Teherán para evitar ataques a infraestructuras
estratégicas en esos países.
La reunión que no fue
La posible cumbre en Abu Dabi había cobrado fuerza tras el
último encuentro entre delegaciones en Ginebra, aunque no se había fijado una
fecha oficial para una nueva ronda.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, había
señalado que el diálogo podría realizarse a comienzos de marzo en Emiratos
Árabes Unidos. Incluso aseguró que las conversaciones previstas para los
primeros días del mes no estaban formalmente canceladas.
Sin embargo, el cierre del espacio aéreo en Emiratos por
riesgo de misiles y drones complicó la logística. Como alternativas surgieron
Estambul y Suiza como posibles sedes.
El principal obstáculo
Se trataba del cuarto intento de negociación en 2026, tras
dos reuniones previas en Abu Dabi y una en Ginebra, con mediación de Estados
Unidos.
El punto de mayor fricción continúa siendo la exigencia de
Moscú de que Kiev ceda territorio en la región de Donetsk. Desde el entorno
ruso consideran que sin avances en ese aspecto el resto de los temas pierde
relevancia.
Zelensky reiteró que una solución real requiere un
encuentro directo con Putin, al entender que las decisiones estratégicas
dependen exclusivamente del mandatario ruso.
Un escenario incierto
La Unión Europea sigue de cerca la situación, preocupada
por el impacto que la ofensiva en Medio Oriente pueda tener en el suministro de
armas y apoyo militar a Ucrania.
Con la guerra en su tercer año y el frente diplomático
paralizado, el futuro de las negociaciones dependerá de la evolución del
conflicto regional y de la disposición de las partes a retomar el diálogo en un
escenario internacional cada vez más inestable.
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