El régimen de Irán anunció el cierre total del estrecho de
Ormuz y advirtió que impedirá la salida de petróleo del Golfo Pérsico. La
decisión fue comunicada por la Guardia Revolucionaria en medio de la escalada
militar con Estados Unidos e Israel.
El bloqueo impacta directamente en el comercio energético
global: por ese corredor marítimo transita cerca del 20% del crudo que se
consume en el mundo.
Amenaza directa al tráfico marítimo
El brigadier Ebrahim Yabari, referente de la Guardia
Revolucionaria, afirmó en la televisión estatal que no permitirán que “ni una
sola gota de petróleo” salga de la región.
Horas antes, fuerzas iraníes confirmaron un ataque con
drones contra el petrolero Athe Nova, de bandera hondureña, en aguas del
estrecho. También reportaron nuevas ofensivas contra objetivos vinculados a
Estados Unidos en la zona.
El anuncio se produjo en el tercer día de enfrentamientos
abiertos entre Irán y la coalición integrada por Washington e Israel.
Qué es el estrecho de Ormuz y por qué es clave
El Estrecho de Ormuz es un corredor de apenas 33 kilómetros
en su punto más angosto que conecta el Golfo Pérsico con el mar Arábigo. Es la
principal vía de exportación de petróleo para Arabia Saudita, Irak, Kuwait,
Emiratos Árabes Unidos e Irán.
Según datos de la Administración de Información Energética
de Estados Unidos, por allí circulan unos 20 millones de barriles diarios. La
mayoría tiene como destino Asia, especialmente China, India, Japón y Corea del
Sur.
Tras el anuncio iraní, el tránsito de buques cisterna cayó
de manera abrupta y varias navieras suspendieron operaciones.
Fuerte impacto en el precio del petróleo
Los mercados reaccionaron de inmediato. El barril de Brent
superó los 82 dólares, con una suba superior al 13% en una sola jornada.
Analistas internacionales advirtieron que podría superar los 100 dólares si la
interrupción se prolonga.
La paralización del tráfico marítimo también disparó los
costos de seguros y generó incertidumbre sobre el abastecimiento global de
energía.
En paralelo, el Comando Central de Estados Unidos informó
la destrucción de instalaciones navales iraníes, mientras el presidente Donald
Trump aseguró que las operaciones continuarán, aunque dejó abierta la
posibilidad de una negociación.
Un escenario con riesgo global
El cierre del estrecho de Ormuz expone la fragilidad del
sistema energético mundial, altamente dependiente de un paso marítimo
estratégico.
Si el bloqueo se mantiene, podría afectar el suministro
internacional de crudo, presionar la inflación global y profundizar la crisis
geopolítica en Medio Oriente.
Las próximas horas serán clave para determinar si el
conflicto avanza hacia una escalada mayor o si se abre un canal diplomático que
permita descomprimir la tensión.
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