Un complot para asesinar al ministro de Seguridad de Entre
Ríos, a un juez y a un fiscal fue desarticulado tras la declaración de un
recluso que alertó sobre la maniobra organizada desde una unidad penal. La
investigación derivó en allanamientos dentro del penal y en un refuerzo de
custodia para los funcionarios señalados.
El plan habría sido ideado por un presunto capo narco
alojado en la Unidad Penal 9 de Diamante.
Quiénes eran los objetivos
Entre los presuntos blancos figuraban el ministro de
Seguridad provincial, Néstor Roncaglia; el fiscal Ignacio Candioti; y el juez
Leandro Ríos.
Los tres funcionarios tuvieron intervención en causas por
narcotráfico que involucran al detenido señalado como autor intelectual de la
maniobra.
De acuerdo con la investigación, el recluso habría
intentado contratar a un sicario extranjero y ofrecido importantes sumas de
dinero para concretar los ataques.
Cómo se detectó el complot
La causa se inició a partir del testimonio de un interno
que brindó detalles sobre la planificación del atentado y el presunto pago
acordado.
El fiscal federal Pedro Rebollo impulsó la investigación y
solicitó medidas al juez federal interviniente.
Con orden judicial, el Escuadrón 56 de Gendarmería Nacional
realizó un operativo dentro del penal, con apoyo del Servicio Penitenciario
provincial.
Durante la requisa se secuestraron teléfonos celulares,
documentación y otros elementos de interés para la causa.
Protección y causa en marcha
Tras conocerse la gravedad de la denuncia, se dispuso un
esquema especial de seguridad para los funcionarios y sus familias.
La investigación quedó radicada en la Justicia Federal de
Gualeguaychú y continúa bajo estricta reserva. No se descartan nuevas
imputaciones ni medidas en los próximos días.
El caso expone la capacidad de organización delictiva desde
contextos de encierro y reabre el debate sobre los controles en unidades
penitenciarias.
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