Una investigación internacional publicada en la revista
científica Nature reveló que más de la mitad de los deltas del mundo están
experimentando subsidencia, es decir, un hundimiento progresivo del suelo.
El trabajo analizó 40 grandes deltas en cinco continentes y
determinó que entre el 54% y el 65% de sus superficies presentan descenso del
terreno. En 19 de ellos, más del 90% del área se está hundiendo.
Este proceso reduce la altura del suelo respecto del nivel
del mar y aumenta la vulnerabilidad frente a inundaciones, pérdida de tierras
productivas y daños en infraestructura.
Qué ocurre en el Delta del Paraná
En Argentina, el Delta del Paraná fue incluido en el
estudio. Se trata de una extensa red de islas y humedales que abarca más de
17.000 km² entre Entre Ríos y Buenos Aires.
Los investigadores detectaron que la tasa local de
subsidencia supera el aumento regional del nivel del mar, aunque el nivel de
hundimiento es considerado moderado, inferior a 2 milímetros por año.
Si bien no enfrenta un escenario crítico inmediato, el
fenómeno podría agravar el impacto de sudestadas y crecidas si se intensifican
las presiones ambientales o antrópicas.
Amazonas y Magdalena, bajo monitoreo
El delta del Amazonas, en Brasil, también presenta
subsidencia moderada. Allí el descenso del suelo es mayor que el ascenso del
mar, aunque los valores están lejos de los casos más severos detectados en Asia
y África.
En Colombia, el delta del río Magdalena muestra un
comportamiento similar, con hundimiento presente pero sin niveles extremos.
En los tres casos sudamericanos, los científicos
recomiendan monitoreo constante y planificación territorial para reducir
riesgos futuros.
Las causas del hundimiento
El estudio señala que las principales causas están
vinculadas a la actividad humana. Entre ellas, la extracción de agua
subterránea y la disminución del aporte natural de sedimentos por represas u
obras hidráulicas.
Estas acciones alteran el equilibrio natural de los deltas,
que dependen del constante aporte de materiales para sostener su superficie
frente al avance del mar.
Los expertos sostienen que regular el uso del agua y
restaurar el transporte de sedimentos son medidas clave para frenar la
subsidencia.
Un llamado a la gestión preventiva
Aunque la situación en Sudamérica no es alarmante en
comparación con otros deltas del mundo, el fenómeno está presente y podría
intensificarse.
La gestión local, el control de actividades extractivas y
la planificación ambiental serán determinantes para preservar estos ecosistemas
estratégicos, que sostienen biodiversidad, producción y poblaciones enteras.
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