El aburrimiento es uno de los motivos de consulta más
repetidos en las relaciones de pareja. No siempre implica falta de amor, pero
sí una desconexión progresiva que afecta la comunicación, el deseo y los
proyectos compartidos.
Especialistas advierten que el desgaste no aparece de un
día para otro: suele ser el resultado de hábitos repetidos, estímulos externos
constantes y expectativas que no se hablan a tiempo.
Rutina, pantallas y poco diálogo
La vida cotidiana está atravesada por el trabajo, las
obligaciones y el uso permanente de dispositivos digitales. Las pantallas
invaden los momentos de encuentro y reducen los espacios de intimidad real.
Cuando el diálogo se empobrece y los gestos dejan de decir
lo que antes decían, la pareja entra en un modo automático que alimenta la
sensación de tedio.
Amor sentido y amor idealizado
El amor no es solo emoción: también está atravesado por
creencias, mandatos y modelos sociales. Muchas veces se compara la relación
real con ideales promovidos en redes sociales.
Esa distancia entre lo que se vive y lo que “debería
vivirse” genera frustración, especialmente cuando no se aceptan las diferencias
ni los cambios propios del tiempo.
Diferencias entre parejas jóvenes y adultas
En las parejas jóvenes, el aburrimiento suele aparecer
rápidamente. La falta de tolerancia y el miedo a “perderse algo mejor” llevan a
cortar el vínculo ante el primer desgaste.
En parejas adultas, en cambio, el conflicto suele
postergarse. Se prioriza la estabilidad, pero muchas veces a costa de silenciar
necesidades emocionales y sexuales.
El impacto en el deseo sexual
La monotonía también se expresa en la intimidad. Se reclama
más frecuencia o más pasión, pero sin modificar dinámicas ni animarse a cambios
concretos.
El deseo necesita estímulos, juego y comunicación. Repetir
esquemas conocidos puede dar seguridad, pero a largo plazo debilita la conexión
erótica.
Claves para recuperar la conexión
Especialistas coinciden en que el amor se sostiene con
acciones y no solo con sentimientos. Hablar de lo que cada uno necesita, sin
reproches, es el primer paso.
Incorporar pequeños cambios, compartir proyectos, cuidar el
contacto físico y animarse a nuevas experiencias —también en lo sexual— ayuda a
salir del estancamiento.
Mirar la relación real
Aceptar que la pareja es la que está hoy, y no la
idealizada, permite trabajar sobre lo posible. El aburrimiento no es una
condena, sino una señal de alerta.
Detectarlo a tiempo y asumir un compromiso mutuo puede
transformar el desgaste en una oportunidad de crecimiento y renovación del
vínculo.
Con base en nota de Infobae.com / Por Dr. Walter Ghedin
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