El Reloj del Juicio Final marcó 85 segundos para la
medianoche, la distancia más corta desde su creación en 1947. El anuncio fue
realizado por el Boletín de los Científicos Atómicos en la Universidad de
Chicago y encendió una nueva señal de alarma sobre los riesgos globales.
El indicador no mide tiempo real, sino la cercanía de la
humanidad a una catástrofe de escala planetaria. Cada ajuste anual surge del
análisis de amenazas científicas, políticas y tecnológicas.
Por qué se adelantaron las manecillas
Según el Boletín, el cambio responde a la combinación de
varios factores: el aumento del riesgo nuclear, la falta de avances frente al
cambio climático, los conflictos armados y el uso irresponsable de nuevas
tecnologías.
Uno de los puntos centrales fue la expiración del tratado
New START entre Estados Unidos y Rusia, que limitaba los arsenales nucleares.
Para los expertos, su final deja al mundo sin mecanismos efectivos de control
armamentista.
Armas nucleares y crisis climática
Daniel Holz, presidente del comité científico del Boletín,
advirtió que por primera vez en décadas no existen acuerdos que frenen una
carrera nuclear entre las principales potencias. Este escenario incrementa la
probabilidad de errores, escaladas militares o accidentes.
En paralelo, la crisis climática sigue agravándose sin
consensos globales sólidos para reducir emisiones y mitigar impactos, lo que
suma presión sobre el equilibrio ambiental y social.
Desinformación y tecnologías sin control
Otro elemento clave del diagnóstico fue la expansión de la
desinformación a escala global. La falta de consensos básicos sobre los hechos
debilita a las democracias y dificulta la toma de decisiones colectivas.
La periodista y premio Nobel de la Paz Maria Ressa señaló
que sin verdad ni confianza no hay realidad compartida. A esto se suma el
avance de tecnologías disruptivas que, sin regulación adecuada, pueden
profundizar crisis existentes.
Un símbolo con antecedentes históricos
El Reloj del Juicio Final alcanzó su punto más lejano de la
medianoche en 1991, cuando marcó 17 minutos tras el fin de la Guerra Fría. En
los últimos años, la tendencia fue inversa: 90 segundos en 2023 y 2024, 89 en
2025 y ahora 85.
El consejo que define su posición está integrado por
científicos y expertos internacionales, incluidos ocho premios Nobel.
Un llamado a la acción global
Desde el Boletín aclararon que el reloj no predice el fin
del mundo, sino que busca alertar y promover el debate público. Las amenazas,
remarcan, son consecuencia de decisiones humanas y pueden revertirse.
La cooperación internacional, la reducción de armas
nucleares, los acuerdos climáticos y la regulación tecnológica aparecen como
los caminos para alejar a la humanidad de la medianoche.
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