Rusia confirmó que lanzó un ataque contra Ucrania
utilizando el misil hipersónico Oreshnik, en el marco de una ofensiva nocturna
que incluyó decenas de misiles y drones, y que Moscú presentó como respuesta a
un presunto ataque previo contra una residencia del presidente Vladimir Putin,
un hecho que vuelve a tensar las negociaciones para un alto el fuego.
El Ministerio de Defensa ruso informó que las fuerzas
armadas atacaron “objetivos estratégicos” ucranianos mediante misiles
hipersónicos con capacidad nuclear, aunque no precisó los blancos alcanzados.
Según las autoridades rusas, la ofensiva fue una represalia por un ataque
ocurrido entre el 28 y el 29 de diciembre de 2025, cuando Ucrania habría
lanzado 91 drones contra una residencia estatal de Putin en Valday, en la
región de Nóvgorod.
Desde Kiev, en tanto, las autoridades señalaron que durante
la madrugada Rusia disparó 36 misiles y 242 drones contra distintos puntos del
país, provocando incendios en edificios residenciales de la capital y dejando
al menos cuatro muertos en Kiev.
El canciller ruso, Serguéi Lavrov, calificó el presunto
ataque contra la residencia presidencial como un “acto terrorista” y advirtió
que Moscú revisará su posición en las negociaciones de paz. Aunque aseguró que
Rusia no se retirará del diálogo con Estados Unidos, sostuvo que el Kremlin
evaluará nuevos objetivos militares en Ucrania.
El uso confirmado del Oreshnik, un sistema incorporado
oficialmente al arsenal ruso a fines de diciembre y con capacidad para portar
ojivas nucleares, eleva el perfil estratégico del conflicto y genera
preocupación entre los aliados occidentales de Kiev. La ofensiva refuerza la
presión militar rusa en un momento en que el frente diplomático mostraba
señales de reactivación.
El ataque se produce mientras continúan los contactos
indirectos para alcanzar un acuerdo que ponga fin a la guerra. Días atrás, el
presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió a su par ucraniano,
Volodímir Zelensky, y afirmó que ambas partes están “más cerca que nunca” de un
entendimiento.
Sin embargo, la confirmación del uso de armamento
hipersónico y la advertencia de Moscú sobre un endurecimiento de su postura
introducen nuevos riesgos para el proceso negociador. En las próximas semanas,
el curso del conflicto dependerá de si estas acciones derivan en una escalada
adicional o en un replanteo de las conversaciones en busca de un alto el fuego
verificable.
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