Rusia se incorporó ayer a ejercicios navales conjuntos con
China e Irán en la principal base marítima de Sudáfrica, en Simon’s Town, una
semana después de su inicio y en un contexto de fricción creciente entre
Pretoria y Estados Unidos. Las maniobras, previstas para extenderse durante
siete días frente a Ciudad del Cabo, se desarrollan bajo la órbita del bloque
BRICS y reavivan el debate sobre el posicionamiento estratégico sudafricano en
el actual escenario geopolítico.
El ejercicio multinacional, denominado “Will for Peace
2026” y liderado por China, incluye la participación de un destructor chino,
una corbeta rusa y un buque iraní. Según informó el viceministro de Defensa
sudafricano, Bantu Holomisa, otros países del BRICS ampliado —como India,
Egipto y Arabia Saudita— participan únicamente como observadores. Las
autoridades sudafricanas señalaron que la planificación comenzó en 2025 y que
su postergación respondió a la coincidencia con la cumbre del G20 celebrada en
Johannesburgo, descartando vínculos directos con la reciente operación militar
estadounidense en Venezuela o con la incautación de un petrolero ruso por parte
de Washington.
La realización de estas maniobras profundiza el
distanciamiento entre Sudáfrica y Estados Unidos, cuyas relaciones se
deterioraron en los últimos meses tras la imposición de aranceles del 30%, el
retiro de asistencia financiera y la expulsión del embajador sudafricano por
parte de la administración de Donald Trump. Washington ha cuestionado de forma
explícita la cooperación militar de Pretoria con países sancionados, en
especial Rusia e Irán. A nivel interno, el ejercicio generó protestas de
ciudadanos ucranianos y críticas de la oposición, que advierte sobre el costo
diplomático y económico de estrechar vínculos militares con actores en
conflicto con Occidente.
Analistas en seguridad internacional estiman que la Casa
Blanca podría utilizar estas maniobras como argumento para revisar nuevamente
su relación bilateral con Sudáfrica, mientras el gobierno de Pretoria busca
consolidar su papel dentro del BRICS como plataforma de cooperación Sur-Sur. En
el corto plazo, no se prevén cambios en la agenda del ejercicio, aunque su
impacto podría trasladarse al plano comercial y diplomático en los próximos
meses, en un contexto de reconfiguración de alianzas globales.
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