El gobierno de transición de Venezuela, encabezado por
Delcy Rodríguez, anunció el inicio de un proceso diplomático exploratorio con
Estados Unidos, con el objetivo de evaluar el restablecimiento de relaciones
formales y la reapertura de las misiones diplomáticas, interrumpidas desde
2019. El anuncio se produjo tras la llegada a Caracas de una delegación oficial
estadounidense, apenas días después de la captura del ex presidente Nicolás
Maduro.
La Cancillería venezolana informó que el diálogo busca
reactivar canales institucionales con Washington en un escenario político
inédito, marcado por el derrocamiento de Maduro el 3 de enero en una operación
militar de Estados Unidos y la posterior asunción de Rodríguez como presidenta
de transición. El canciller Yván Gil señaló que el proceso se orienta a una
normalización gradual de los vínculos, enmarcada en la vía diplomática y el
Derecho Internacional.
Desde Washington, el Departamento de Estado confirmó que
personal diplomático y de seguridad de la Oficina Externa de Estados Unidos
para Venezuela viajó a Caracas para realizar una evaluación inicial con vistas
a una posible reapertura de la embajada. Las relaciones bilaterales permanecen
formalmente rotas desde hace siete años, cuando ambos países retiraron a sus
representantes diplomáticos.
El inicio de contactos formales tiene implicancias directas
para la política exterior venezolana y para la relación de Estados Unidos con
la región. Para Caracas, abre la posibilidad de recomponer canales de diálogo
político y administrativo en un contexto de transición institucional. Para
Washington, el acercamiento coincide con una reorganización de su presencia
militar en el Caribe.
Según informó The New York Times, Estados Unidos comenzó a
reducir su despliegue naval en la zona tras la operación del 3 de enero, con el
traslado de los buques USS Iwo Jima y USS San Antonio a aguas al norte de Cuba.
Estos movimientos reducirían el número de efectivos estadounidenses en el
Caribe en alrededor de 3.000, hasta unos 12.000 militares, aunque la
administración de Donald Trump reiteró que mantendrá operaciones de seguridad y
control del narcotráfico en la región.
En los próximos días se espera que ambas partes definan los
alcances concretos del proceso exploratorio, incluyendo el intercambio de
delegaciones diplomáticas y la eventual reapertura de embajadas en Caracas y
Washington. El avance de estas negociaciones será clave para evaluar el rumbo
de la política exterior del gobierno de transición venezolano y el grado de
normalización que Estados Unidos está dispuesto a impulsar tras el cambio de
poder en el país caribeño.
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