Bomberos voluntarios de Corrientes advirtieron por un
aumento del riesgo de incendios forestales en la provincia debido a la
combinación de altas temperaturas, rápida evaporación del agua y pastizales que
se secan con rapidez, un escenario que se intensificaría durante lo que resta
de enero y febrero y que pone en alerta a zonas rurales y de bosques
implantados.
Las advertencias se concentran especialmente en el noroeste
correntino, donde se ubican algunas de las mayores plantaciones forestales de
la provincia, como en la localidad de Gobernador Virasoro. Tras las lluvias
registradas a fines de diciembre, la vegetación creció de manera significativa,
generando una masa de pastos y hojas que, bajo condiciones de calor
persistente, pierde humedad en pocos días. Este patrón climático, cada vez más
frecuente en la región, incrementa la probabilidad de focos ígneos difíciles de
controlar.
Desde los cuarteles de bomberos explican que incluso los
pastizales verdes pueden convertirse en material altamente inflamable cuando se
combinan temperaturas elevadas y viento. En ese contexto, el fuego puede
propagarse con rapidez y afectar campos, áreas forestales, infraestructura
productiva y comunidades cercanas. Por ese motivo, en todo el territorio
provincial continúa vigente la prohibición de hacer fuego, tanto en zonas
rurales como urbanas, y se reforzaron los pedidos de precaución a quienes circulan
por rutas nacionales, provinciales y caminos rurales.
Las autoridades y los cuerpos de bomberos anticipan semanas
críticas si persisten las altas temperaturas y no se registran lluvias
significativas. La prevención aparece como el principal factor para reducir
riesgos, con controles, campañas de concientización y la colaboración de la
comunidad. Evitar prácticas negligentes, como arrojar colillas, plásticos o
vidrios desde vehículos, será clave para atravesar el período estival sin
incendios de gran escala.
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