El ministro de Economía, Luis Caputo, salió a defender
públicamente el préstamo REPO por USD 3.000 millones acordado con bancos
internacionales, destinado a afrontar vencimientos de deuda por más de USD
4.200 millones que operan este viernes 9 de enero. En un intercambio en redes
sociales, el funcionario sostuvo que la operación implica una reducción de la
deuda neta y cuestionó a las gestiones kirchneristas por su política de
financiamiento basada en el déficit fiscal.
El nuevo crédito se inscribe en un momento sensible del
calendario financiero argentino, marcado por el mayor vencimiento de deuda del
año en los primeros días de enero. El acuerdo fue cerrado por el Banco Central
bajo la modalidad REPO —un préstamo garantizado con activos— por un plazo de 12
meses y a una tasa anual del 7,4%, inferior a operaciones similares realizadas
en 2025. Según fuentes del mercado, participaron seis entidades financieras
internacionales, entre ellas bancos de primera línea global, aunque la
autoridad monetaria no difundió oficialmente los nombres.
Caputo había anticipado semanas atrás que el Gobierno
evaluaba captar hasta USD 7.000 millones por esta vía. Finalmente, tras recibir
ofertas por USD 4.400 millones, optó por tomar USD 3.000 millones, en lo que
constituye el tercer REPO de la actual gestión. El ministro utilizó el anuncio
para contrastar la estrategia actual con la de administraciones anteriores,
señalando que el actual programa económico se apoya en el equilibrio fiscal y
no en el endeudamiento para cubrir gastos corrientes.
El vencimiento del 9 de enero asciende a USD 4.216
millones, concentrados principalmente en bonos Globales y Bonares. De ese
total, alrededor de USD 500 millones están en manos del Fondo de Garantía de
Sustentabilidad de la Anses, por lo que no impactan directamente sobre las
reservas internacionales. El mecanismo financiero permite que los dólares
ingresen al Banco Central y, a través de operaciones internas, el Tesoro acceda
a los fondos necesarios para cumplir con sus obligaciones.
Desde el Gobierno destacan que, al tomar USD 3.000 millones
para cancelar compromisos por un monto mayor, la operación resulta en un
financiamiento neto negativo. A este esquema se suman otros ingresos recientes
en divisas, como compras en el mercado oficial, USD 910 millones obtenidos por
la ampliación del Bonar 2029 y USD 700 millones provenientes de la
privatización de centrales hidroeléctricas del Comahue, lo que refuerza la
posición de liquidez de corto plazo.
La atención del mercado estará puesta en la capacidad del
Ejecutivo para sostener esta estrategia financiera a lo largo del año, en un
contexto de tasas internacionales aún elevadas y necesidad de refinanciar
vencimientos relevantes. El desafío central será consolidar la reducción del
riesgo país y ampliar el acceso al crédito a costos decrecientes, sin
comprometer el objetivo de equilibrio fiscal. El desempeño de las reservas y la
evolución de la confianza inversora serán variables clave para definir los próximos
pasos del programa económico.
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