Estados Unidos levantó las restricciones al espacio aéreo
del Caribe que habían sido impuestas tras el ataque militar sobre Venezuela y
la captura de Nicolás Maduro, una decisión que permite reanudar los vuelos
comerciales luego de más de 24 horas de interrupciones que afectaron a miles de
pasajeros y a las principales aerolíneas de la región.
El anuncio fue realizado por el secretario de Transporte
estadounidense, Sean Duffy, quien informó que las limitaciones impuestas por la
Administración Federal de Aviación (FAA) expiraron a las 00:00 hora del Este
(02:00 en Argentina), habilitando nuevamente los corredores aéreos utilizados
por rutas clave entre Estados Unidos, el Caribe y América Latina. Las compañías
aéreas fueron notificadas para actualizar de inmediato sus cronogramas.
Las restricciones habían sido dispuestas en la madrugada
del sábado 3 de enero, en coordinación con el Departamento de Defensa, como
respuesta directa al operativo estadounidense ejecutado sobre territorio
venezolano. Durante esa acción, fuerzas de Estados Unidos capturaron al
presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, quienes fueron
trasladados a Nueva York para enfrentar cargos federales por narcotráfico y
delitos vinculados al uso de armas.
El cierre del espacio aéreo respondió a criterios de
seguridad ante un escenario de alta tensión regional. Durante varias horas,
plataformas de monitoreo como Flightradar24 mostraron un vacío casi total de
vuelos comerciales sobre Venezuela y zonas adyacentes del Caribe, un hecho
inédito en tiempos recientes para la región.
La medida tuvo un impacto inmediato en la conectividad
aérea. Aerolíneas como American Airlines, Delta, United, JetBlue y Southwest
cancelaron centenares de vuelos. JetBlue informó la suspensión de al menos 215
operaciones, mientras que el aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín, en
Puerto Rico, registró más de 350 vuelos cancelados. Aruba también se vio
afectada, con decenas de operaciones suspendidas, incluidas rutas operadas por
KLM.
En el Aeropuerto Internacional de Miami, uno de los
principales nodos de conexión con el Caribe, se produjeron demoras,
reprogramaciones y largas filas de pasajeros, muchos de ellos residentes
latinoamericanos con vínculos familiares y comerciales en la región. Para las
aerolíneas, la interrupción implicó costos operativos adicionales y la
necesidad de reorganizar tripulaciones y flotas en un plazo reducido.
Aunque el espacio aéreo fue reabierto, las autoridades
estadounidenses advirtieron que la normalización será gradual y que podrían
producirse nuevos ajustes en función de la evolución de la situación de
seguridad. La advertencia del presidente Donald Trump sobre la posibilidad de
una segunda ola de ataques en Venezuela mantiene un escenario de incertidumbre
para la aviación regional.
Las aerolíneas continúan evaluando rutas y protocolos,
mientras los gobiernos del Caribe siguen de cerca el impacto de la crisis
venezolana en la estabilidad y la conectividad del área. En el corto plazo, la
reapertura del espacio aéreo representa un alivio operativo, pero no disipa los
riesgos derivados de un conflicto que ya mostró su capacidad de afectar a toda
la región.
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