La tensión política y social en Bolivia volvió a escalar en
las últimas horas luego de nuevos enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y
manifestantes que mantienen bloqueadas rutas clave desde hace casi tres
semanas. El operativo se concentró en accesos estratégicos hacia La Paz y El
Alto, donde el desabastecimiento ya impacta en alimentos, combustibles y
suministros médicos.
Las fuerzas antimotines utilizaron gases lacrimógenos para
dispersar a grupos que intentaron sostener los cortes en distintos puntos de la
carretera hacia Oruro y en sectores de El Alto. Los manifestantes respondieron
con piedras, hondas y petardos.
Operativo para abastecer a La Paz
El Gobierno boliviano puso en marcha un despliegue
denominado “Corredor humanitario con banderas blancas”, con el objetivo de
habilitar el paso de camiones cargados con carne, medicamentos y cilindros de
oxígeno destinados a hospitales de La Paz, El Alto y Oruro.
La caravana avanzó con apoyo de policías y militares,
además de maquinaria pesada y tractores utilizados para remover piedras,
escombros y bloques de cemento instalados sobre la ruta.
El operativo partió desde El Alto, ciudad estratégica por
su cercanía con el aeropuerto internacional y por conectar con rutas
comerciales hacia Chile y Perú.
Nuevos choques con manifestantes
A medida que avanzaban las fuerzas de seguridad, grupos de
manifestantes reorganizaban los bloqueos en distintos tramos del recorrido. En
algunos sectores atacaron vehículos oficiales y rompieron los vidrios de un
tractor utilizado para despejar el camino.
El ministro de Obras Públicas de Bolivia, Mauricio Zamora,
aseguró que el Gobierno mantiene abierta la vía del diálogo y remarcó que los
operativos se realizan sin armas letales.
“Buscamos pacificar el país y garantizar el
abastecimiento”, sostuvo el funcionario mientras encabezaba el convoy oficial.
Escasez y presión social
Los cortes de rutas comenzaron hace 18 días y ya generan
fuerte impacto económico en varias regiones bolivianas. En La Paz y El Alto
aumentaron los precios de productos básicos debido a las dificultades para el
transporte de mercadería.
La situación también afecta al sistema sanitario. Esta
semana, hospitales públicos redujeron cirugías y comenzaron a racionar oxígeno
medicinal por la demora en el ingreso de suministros provenientes de Perú.
Las protestas son impulsadas por sectores campesinos,
organizaciones sindicales y grupos vinculados al ex presidente Evo Morales,
quienes reclaman la renuncia del actual mandatario Rodrigo Paz.
El conflicto se expande a otras regiones
Además de La Paz y El Alto, los bloqueos se extendieron en
los últimos días a Cochabamba, Santa Cruz, Potosí y Chuquisaca, complicando la
circulación y el abastecimiento en gran parte del país.
El Ejecutivo convocó para este domingo a dirigentes
campesinos de la federación Tupac Katari con la intención de abrir una mesa de
negociación. Sin embargo, el Gobierno descartó cualquier posibilidad de
renuncia presidencial.
Mientras continúan los operativos y persisten los cortes,
Bolivia enfrenta un escenario de creciente conflictividad política y presión
social que mantiene en alerta a las principales ciudades del país.
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